Más y mejores empleos, más y mejores pensiones

La política económica y las reformas estructurales impulsadas por Mariano Rajoy han guiado el camino de la recuperación, la consolidación fiscal y la vuelta a la creación de empleo. En 2017 hemos logrado recuperar los niveles de PIB previos a la crisis, este año por fin saldremos del procedimiento de déficit excesivo y, si perseveramos, conseguiremos volver a los 20 millones de personas trabajando en España en 2019.

Pero tan importante como el camino es el modo de transitarlo. Y éste quedó fijado desde el mismo momento en el que el presidente tomó la decisión de volver a subir unas pensiones que habían sido congeladas en 2011. Determinación corroborada al rechazar el rescate de nuestro país que tantos solicitaban y que, entre otras consecuencias, hubiera implicado un recorte injusto de nuestras pensiones.

No todos los países que estaban en la situación de España pueden decir lo mismo. Grecia, Irlanda o Portugal se vieron abocados a recortes de entre un 15 y un 40% en sus pensiones. Por el contrario, España ha podido iniciar una recuperación pagando más pensiones, más altas y a más pensionistas que nunca porque eligió una salida social de la crisis.

Nuestro sistema de la Seguridad Social funciona. Subrayarlo no es anecdótico, lo ha demostrado cuando ha sido más necesario. En los años más severos de la crisis ha sido capaz de pagar puntualmente más de 9 millones de pensiones, ofreciendo tranquilidad a los pensionistas y sus familias. Por ello, la tasa de riesgo de pobreza de los jubilados mayores de 65 años se ha reducido a la mitad y es ahora una de las más bajas de la UE. Y por eso finalizamos 2017 siendo el segundo país europeo con mayor generosidad de sus pensiones.

Hoy el sistema continúa funcionando y, a la par, se fortalece y prepara para afrontar con éxito los retos del futuro y poder así tener más y mejores pensiones.

Las reformas de estos años han favorecido un sistema más justo. Se ha reforzado su contributividad y, por primera vez, se han incorporado medidas de apoyo y reconocimiento a la maternidad. También hemos reforzado la transparencia del modelo, incorporando novedosas herramientas de información al ciudadano mediante simulaciones que permiten establecer el cálculo de la futura pensión. Y, sobre todo, estamos configurando un sistema más preparado para garantizar su sostenibilidad y suficiencia. Hemos culminado el proceso de separación de fuentes de financiación, hemos reforzado la equidad del sistema ante la mejora de la esperanza de vida, hemos garantizado por ley que las pensiones subirán todos los años en función de las fortalezas del sistema; también hemos mejorado la lucha contra el fraude y hemos desarrollado políticas de envejecimiento activo, que permiten por primera vez la compatibilización voluntaria de salario y pensión.

Ahora bien, sin duda el mayor avance es el que nos ha permitido pasar de la destrucción a la creación de empleo. El 70% del deterioro de la salud financiera del sistema de la Seguridad Social vino provocado por la destrucción de empleo. Las pensiones se pagan con empleo. Por tanto, la creación de puestos de trabajo es también la que nos permite afianzar la Seguridad Social del futuro.

Los gobiernos que apuestan por la creación de empleo aseguran las pensiones. Acabamos de cerrar el mejor año de la historia del empleo en términos homogéneos: más de 611.000 nuevos puestos de trabajo. En 2011, por cada nueva pensión se perdían tres afiliados. Ahora por cada nueva pensión se crean seis nuevos empleos. 2017, un año extraordinario para el empleo, ha sido también un año extraordinario para las pensiones. Toda esta creación de empleo ha alentado un cambio en las cuentas de la Seguridad Social que, tras diez años de deterioro de su saldo, ha logrado revertir esta tendencia e iniciar el camino de corrección del déficit.

Hoy el 90% de las pensiones en España se pagan con empleo. Ahora bien, nuestro modelo ha podido recurrir a mecanismos previstos por el propio sistema, como el Fondo de Reserva, definido para financiar los desajustes coyunturales derivados de la destrucción de empleo. Por todo ello la recuperación del empleo es y debe seguir siendo prioritaria. Ya se han recuperado 2.300.000 de los afilados destruidos: casi el 70% de los empleos destruidos por la crisis. Pero somos inconformistas, nuestro objetivo es recuperar a finales de 2019 todo el empleo destruido por la crisis y continuar hasta situar la tasa de ocupación entre los niveles más altos de Europa.

Junto a ello, nos proponemos redoblar nuestra agenda reformista en un marco de consenso, el que nos permita trabajar con honestidad y altura de miras por el mejor instrumento de solidaridad que tenemos los españoles, nuestro sistema de Seguridad Social. Ahora que el Pacto de Toledo vuelve al primer plano de la actualidad, conviene recordar su razón de ser, que no es otra que la suma. Hoy tenemos la oportunidad de sumar entre todos para pagar más y mejores pensiones y para fortalecer su sostenibilidad financiera a medio y largo plazo. Por eso las decisiones del Pacto de Toledo también imprimirán carácter. Y estoy segura de que también sabrán marcar el carácter social de una España que crece sin dejar a nadie atrás.

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