Mayores y malos tratos

La constitución de la denominada Comisión Técnica de Maltrato de Personas Mayores de La Rioja celebrada ayer debería ser el definitivo paso de la administraciones públicas para cerrar el último eslabón de la cadena de protección a los colectivos más vulnerables frente a las agresiones de distinta índole desde sus entornos más inmediatos. Así como en los casos de la infancia y de las mujeres la sociedad ha interiorizado mayoritariamente la existencia de un grave problema y la imperativa necesidad de hacerle frente común, el de las personas mayores se ha dejado visualizar de una forma mucho más lenta, seguramente porque su vergonzante origen radica las más de las veces en el propio núcleo familiar de la víctima. Once casos de violencia física hacia mayores desde sus propios parientes fueron detectados el pasado año en La Rioja. Pero puede ser sólo la punta de un icerberg, como advirtió el consejero Escobar, de incalculables dimensiones. Se impone, por tanto, activar todas las alertas para descubrir los casos existentes e incidir en la educación y la sensibilización para prevenir otros en el futuro. No en vano, una sociedad se mide por el trato que otorga a los débiles y de ese trato son tan responsables las instituciones como no son ajenos los ciudadanos.

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