Marruecos

El cine y la televisión pueden crear historias alternativas a la historia general, que puede suponer un chute de moral

MANUEL VILAS

Mientras cae una nevada copiosa en la ciudad de Iowa City, donde me encuentro en estos momentos, veo en mi televisión la serie 'Marruecos'. La serie narra las aventuras de las enfermeras españolas en un hospital de la Cruz Roja en la Melilla de 1921. Lo que me interesa de la serie es que pinta un ejército español a la altura del más prestigioso ejército que normalmente vemos en cualquier película de Hollywood. Es decir, que los militares españoles parecen militares estadounidenses o británicos. Y las enfermeras españolas lo mismo. Creo que esta serie hace más por la autoestima española que toda política que el ministerio de asuntos exteriores actual lleva acabo en el exterior. Lo digo en serio. El capitán Fidel Calderón parece Gary Grant. José Sacristán hace de coronel de sanidad, y lo borda. Parece Morgan Freeman, casi. Un papel de carácter. La enfermera Julia, que está guapísima, es clavadita a Ingrid Bergman. La duquesa, que es la jefa de todas las damas enfermeras, es una mujer abnegada, responsable, infatigable. Es una heroína. Parece Greta Garbo. El teniente Andrés Pereda es Gary Cooper. Y el alférez Pedro Ballester, hermano de la enfermera Julia, muere con la misma categoría heroica con que lo hacía Errol Flynn en la legendaria película 'Murieron con las botas puestas', realizada por Raoul Walsh en 1941.

Toda la serie 'Marruecos' es un chute de moral para los españoles, tan desmoralizados por tener una mirada tan negativa hacia nosotros mismos. Lo gracioso de todo esto es que el cine y la televisión pueden crear historias alternativas a la historia general. Esto lo lleva haciendo Hollywood desde hace un siglo. Esta serie americaniza la historia de España. Y el resultado es exitoso, allí estoy yo, enganchado a esta serie, mientras nieva en Iowa y el termómetro cae a 15 bajo cero. El Medio Oeste americano es así de cruel. Y veo cómo la enfermera Julia se enamora de Fidel Calderón. Qué maravilla, porque son amores furtivos, pues tanto Fidel como Julia están comprometidos. Qué guapos son todos.

Por fin uno puede mirar un episodio de la historia de España como si fuese un episodio de la historia de Estados Unidos o de Inglaterra. Claro que la guerra de Marruecos no fue como la pinta esta serie, eso ya lo sé. Pero tampoco las guerras americanas o británicas que aparecen en las películas de Hollywood fueron así. Démonos cinco minutos de descanso. Pensemos en una Melilla amorosa en el año 1921. Con oficiales guapos y enfermeras de ensueño. En la serie las enfermeras además se llaman «las damas», eso es bonito. La imaginación y las palabras son gratis. Y en 'Marruecos' los militares españoles son heroicos, luchan por sus compañeros. Se enamoran y mueren, como le pasa al alférez Pedro Ballester. Esta serie mejora la imagen de España de manera más eficaz que cualquier gobierno. Los ministros Dastis y Méndez de Vigo deberían ir a ver a los productores. Felipe VI debería hacer lo mismo.

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