MANERAS DE PERDER

MANUEL ALCÁNTARA

En el ring de la vida, que tiene más de cuatro esquinas, hay muchas formas de perder, pero la peor es la de perder las formas. Ya sabíamos que la crisis del ilusorio sueño separatista tenía que provocar bajas y Artur Mas, que ha dejado el PDeCAT, es uno de los primero caídos. No sólo discrepa con su partido, sino con la justicia, que es tan lenta como una palabra detenida en el diccionario en el vocablo tortuga. Ya el gran Cassius Clay, que fue más grande antes de llamarse Mohamed Alí, nos dijo que lo más importante que se puede hacer en un cuadrilátero ensogado es a partir de que se esté completamente exagüe. Ahora Carles Mundó también renuncia a ser parlamentario después de aspirar a ser el líder de Esquerra. Todos le echan la culpa al prófugo Puigdemont de haber abierto un abismo entre ERC y el PDeCAT, pero el precipicio era anterior.

El líder del PSOE, Pedro Sánchez, ha propuesto resolver el déficit de la Seguridad Social con impuestos nuevos, ya que no bastan con los viejos. Dice que se trata de que las entidades reintegren lo que pagaron los españoles con el sudor de su frente. La verdad es que muchos lo seguimos confundiendo con el sudor del de enfrente, pero la preocupación por Cataluña, que ha llegado a ser obsesionante, ha descendido ocho puntos en el barómetro del CIS. La buena noticia es que el plan del recalcitrante Puigdemont ha desatado las primeras bajas en el separatismo, esa manía de primates. En opinión de los estudiosos del independentismo, la inquietud del 'procés' ha decaído. ¿Se habrán dado cuenta de que Cataluña sin España no es nada en el concierto Europeo, aunque España sin Cataluña se quede en mucho menos? Al año que está aprendiendo a andar le siguen poniendo zancadillas. Mientras, Rodrigo Rato acusa al Gobierno de la caída de Bankia. El odio anda suelto.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos