LOS MALOS NO HACEN FIESTA

JOSÉ A. DEL RÍO COMO EL JUEVES

Los malos están de suerte. Logroño se ha quedado sin Policía Local las noches del fin de semana. Barra libre. La poli está fuera de servicio. Sendas madrugadas de sábado y domingo veraniego sin una patrulla de la que echar mano para una alcoholemia al borrachín, sin un agente para terciar en la riña de bar, sin un uniformado para vigilar a aquella víctima de malos tratos... Dos noches y en la calle ni un policía de entre los alrededor de 230 que forman el cuerpo, la unidad que copa una cuarta parte del funcionariado logroñés.

Lo peor es que la irregularidad en el servicio que el Ayuntamiento está obligado a prestar no ha sido un hecho inesperado, nada sobrevenido. Los responsables del cuerpo estaban avisados desde días atrás, andaban al tanto de lo que iba a ocurrir. Y no ¿pudieron/quisieron/supieron? hacer nada para evitarlo. Por acción, omisión o incapacidad, la responsabilidad debería tener nombre y apellidos de la misma forma que la Policía Local tiene que estar en la calle también durante las noches de los fines de semana. Porque los malos no hacen fiesta.

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