Maduro, en precario

Por insólito que parezca, el régimen venezolano culminó ayer el ventajista procedimiento inventado para superar su neta inferioridad parlamentaria y celebró la elección por sufragio universal de los delegados que deberán redactar una nueva Constitución... que nadie ha pedido porque la vigente es del todo suficiente para garantizar el funcionamiento de las instituciones. El régimen inventó de la noche a la mañana este pretendido llamamiento al pueblo soberano para que presuntamente supere la gravísima crisis que atraviesa el país. Ni que decir tiene que la operación tiene truco y maneja el censo y su reparto regional de modo que el oficialismo tenga garantizado un buen resultado. El mundo sensato no necesita advertir -aunque algunos gobiernos latinoamericanos han creído su deber hacerlo- que no reconocerá el resultado. Y hace bien: la jornada, lejos de extender la satisfacción de votar en libertad y con gusto, fue otra exhibición de indecente y peligrosa torpeza antipatriótica.

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