Machismo armado

La decisión del Pentágono de aplazar seis meses el reclutamiento de personas transgénero para formar parte de las fuerzas armadas es otra inquietante manifestación del machismo que trata de imponer el presidente estadounidense Donald Trump durante su mandato. El argumento de que tal circunstancia pondría en duda la capacidad de los aspirantes a servir en el ejército para defender el país no constituye únicamente un paso atrás respecto al avance introducido por Barack Obama frente a la discriminación contra las personas transgénero, sino que podría dar pie a la introducción del mismo criterio, expreso o implícito, para cerrar el paso a ciudadanas y ciudadanos por los más diversos y arbitrarios motivos. Empezando, claro está, por las dificultades con la que se encontrarán los militares transexuales que no podrán ser expulsados de las fuerzas armadas -como ocurría antes-, pero que con el cuestionamiento de su eficaz servicio en la Defensa podrían ver truncadas sus carreras profesionales. La conversión de la diferencia en causa de segregación y exclusión forma parte de la visceral doctrina que encarna Trump y que emplea para exacerbar los peores instintos de sus seguidores más entusiastas.

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