LOTERÍA Y REVOLUCIÓN

MARCELINO IZQUIERDO - EL CRISOL

Desde que las Cortes de Cádiz impulsaran en 1811 la Real Lotería Nacional, tres veces ha sido agraciada La Rioja con el Gordo de Navidad. A Calahorra le sonrió la suerte en el 2002 con el número 8.103, que repartió nada menos que 140 millones entre los vecinos de la ciudad bimilenaria.

Cuatro décadas antes, el 22 de diciembre de 1961, el 24.964 dejó en Logroño una serie completa del primer premio, 30 millones de pesetas. Pero, además de la fortuna, también la desgracia llegó en forma de timo. Era habitual que los loteros ambulantes adquirieran décimos que, ya en la calle, vendían en participaciones. Ocurrió, sin embargo, que uno de estos 'Lazarillos' expendió más boletos del número premiado de los que tenía. Lloraba aquel hombrecillo cuando el locutor Alfonso Rojas lo entrevistaba en su esquina de Muro del Carmen. Pero no lloraba de alegría, sus lágrimas sólo eran un anticipo del peso de la ley que iba a caer sobre su engaño.

Para recordar la primera vez que el Gordo se acordó de La Rioja habría que retrotraerse a 1851, donde el 12.105 dejó un buen pellizco. Uno de los más beneficiados fue Alberto Ruiz y Royo, hombre de inquietudes revolucionarias y no excesiva fortuna, que desde entonces disfrutó de una vida desahogada. Con aquel dinero montó Ruiz y Royo la tienda de ultramarinos 'La Tecla', en el plaza del Coso de la capital. A partir de ahí, su ascensión fue imparable: presidente de La Amistad, inversor en la Comisión Riojana del Ferrocarril, alcalde de Logroño, presidente de la Diputación, diputado a Cortes y figura clave de la Gloriosa Revolución de 1868 en La Rioja, que el año próximo cumple 150 años.

¡Qué cosas tiene el azar!

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