El lobo y los accidentes de tráfico

«Es necesaria la intervención del Ministerio Fiscal para que se establezca quién tiene razón en el censo de lobos y quién es el responsable del incremento gravísimo de accidentes de tráfico con las presas del lobo en La Rioja, Soria y Burgos»

ALFONSO CEÑA. - BIÓLOGO

La estima (o censo) de los lobos de La Rioja es un factor clave para dilucidar si se ha cumplido la directiva 92/43/CEE que establece la necesidad de que el lobo constituya a largo plazo un elemento vital de los hábitats a los que pertenece. Personalmente he expresado repetidamente en los medios de comunicación que la estima de su población ha sido exagerada por el Gobierno de La Rioja, lo que ha contribuido al incumplimiento de la citada directiva y sus graves consecuencias.

En el artículo publicado en este periódico 'El rastro del lobo' (02-05-17) escrito por el jefe del servicio de Estadística y registros Agrarios del Gobierno de La Rioja (Juan Domenech) se indicaba la necesidad de aportar datos veraces y objetivos, por lo que aportaré información que complementa y contradice lo expresado entonces en el citado artículo, en el que se omiten cuestiones fundamentales como el incremento de accidentes de tráfico, incremento que debe achacarse en parte a la ausencia de lobos de la mayoría del Sistema Ibérico (lo que, por cierto, otras administraciones están intentando remediar colocando orina de lobo en el borde de las carreteras). Se decía en el citado escrito que el lobo desapareció hace varios lustros de la sierra riojana (en concreto con anterioridad a 1995); y la propia web del Gobierno de La Rioja señala que el lobo desapareció en los años 50. Sin embargo, la realidad es que el lobo ha estado siempre presente y que 32 lobos fueron matados en La Rioja en la década 1984-1994, como yo mismo publiqué en 2009 y como ha sido analizado recientemente en una tesis en la Universidad de Salamanca.

En los últimos años, la visión de la situación del lobo en el norte de la península ha influido grandemente en su gestión en La Rioja, a pesar de las notables particularidades de nuestro territorio. Los dos censos nacionales de lobo realizados, aunque criticados, pueden compararse y concluir una situación numérica estable con diferencias regionales. Afortunadamente, el estatus en La Rioja y zonas próximas ha sido mejor conocida gracias principalmente a mis publicaciones, que han identificado su condición precaria con una dinámica de ligero aumento y posterior disminución para un número mínimo de individuos altamente perseguidos. Los censos nacionales, si bien más imprecisos, confirman esta situación.

En el censo nacional 1986-88 se dice que en La Rioja había 5-7 lobos. En mi publicación de 2004 estimé en media docena el número de lobos de La Rioja y, posteriormente, advertí de la sobreestimación del censo. En 2012, el Gobierno autonómico nos decía que había hasta tres manadas y se permitía la caza de hasta 5 ejemplares. Y en el censo 2012-14, el Ministerio de Medio Ambiente publica que La Rioja cuenta con 0 (cero) manadas exclusivas de la comunidad y con 1 (una) compartida con Castilla y León.

En su escrito, el señor Domenech sobreestimaba el censo, al expresar que en 2017 en La Rioja hay dos manadas más otros ejemplares que pueden llegar de fuera. Ya desde la Edad Media el término 'manada' significa un grupo de al menos 5-10 animales (en todo caso superior a 5). Por tanto, se nos está diciendo que en La Rioja hay como mínimo 10-20 ejemplares más otros individuos. Las manadas en cuestión las sitúa una en las 7 Villas y otra en el Alto Cidacos. Esta información parece obtenerla de una interpretación particular de los datos nacionales oficiales, en los que los lobos que había en el Alto Cidacos se atribuyen a Soria y los de las 7 Villas a La Rioja con el objeto de evitar (atendiendo a una sugerencia mía, por cierto) duplicar el censo por contar dos veces los grupos compartidos entre dos comunidades autónomas. Es decir, en su particular interpretación contabiliza para La Rioja una manada soriana (manada que además ya no existía en 2017).

La grave discrepancia entre los datos del Gobierno regional, que nos habla de varias manadas, y los aportados por mí mismo (e incluso por el Gobierno nacional) que indican un máximo de 10 ejemplares compartidos con Castilla y León, dura ya demasiados años y puede alcanzar hasta un 500% del censo. Siendo obligado añadir que en la porción limítrofe con Castilla y León la situación del lobo y los accidentes de tráfico es todavía peor. Por ello, es necesaria la intervención urgente del Ministerio Fiscal y la realización de una auditoria científica para que se establezca no solo quién tiene razón en el censo de lobos y si se ha cumplido la directiva 92/43/CEE, sino también quién es el responsable del incremento gravísimo de accidentes de tráfico con las presas del lobo (corzo, jabalí, ciervo, perro) que sufrimos en las últimas décadas en la parte del Sistema Ibérico que corresponde a La Rioja, Soria y Burgos.

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