LO QUE ES Y LO QUE NO ES

CAUTIVO Y DESARMADO PABLO ÁLVAREZ

Ayer vino el rey Íñigo con su saco. Sin camellos, pero con planos y líneas de colores, que es lo que se le suele pedir a un ministro de Fomento. Es mejor que además traiga un saco de billetes, pero puestos a elegir, mejor es lo de De la Serna que aquella vez que un ministro (Arias Salgado, don Rafael) vino con una excavadora a iniciar un soterramiento que sólo duró lo que los fotógrafos estuvieron allí.

Pero una vez marchada la comitiva, hay que juzgar lo que ha dejado. Lo que es: opciones para llevar el AVE desde Logroño hasta Miranda. Y lo que es: la confirmación de que La Rioja se queda fuera de la principal línea de AVE este-oeste de España, eso que ha dado en llamarse «corredor-Atlántico-Mediterráneo».

Con las rayitas de De La Serna, queda clara la realidad. El tráfico entre el Levante y el Cantábrico irá de Valencia a Zaragoza, de ahí a Castejón y de ahí a Pamplona. La vía Castejón-Logroño será la que es, con algún apaño que dejará la cosa en dos horas o así. Se mire como se mire, eso no es buena noticia para La Rioja: la vena principal no pasa por estas tierras.

Luego Fomento nos regala una conexión de AVE entre Logroño y Miranda, con un coste de entre 750 y 900 millones de euros, que se puede presumir sin ser demasiado agorero que siempre será deficitaria. Porque el sentido del AVE por La Rioja era ser parte de ese corredor, no constituir un ramal para que nos evitemos Piqueras para ir a Madrid. Ese «medio AVE» (que además se dibuja por mitad de todos los viñedos históricos de La Rioja Alta, la Sonsierra o la Alavesa, ojo) es muchas cosas, pero hay una que no es: lo que necesitaba La Rioja.

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