Ya estoy llegando

MAYTE CIRIZA

Habíamos quedado en la cena anual las compañeras de curso y Pilar, para no variar, no llegaba, así que le enviamos un guasap: «¿Dónde andas? ¡Te estamos esperando!», y nos contestó que tardaba cinco minutos, que al final fueron veinte. Al llegar, que si no encontraba sitio para aparcar, que cómo está el tráfico en Logroño, que si le habían llamado justo al entrar y llevaba diez minutos hablando en la puerta..., en fin, lo de siempre, excusas atropelladas e inventadas para justificar la impuntualidad.

Pero el no llegar, con la nueva opción de guasap, se va a acabar. La red de mensajería va a activar una opción que permite localizarnos al instante, es decir, que muestra a nuestros contactos dónde nos encontramos en ese momento. La opción puede ser muy práctica, como dice Facebook (propietaria de WhatsApp) al presentarla: puede servir «para reunirte con tus amigos, avisar a tus familiares de dónde estás o compartir tu trayecto».

Realmente esta opción de localización puede ser muy útil para los adolescentes que vuelven a casa, para que te localicen si te ha sucedido algo o para los aficionados a la montaña. En cambio, no está recomendada para los adúlteros, para los que no quieren que se sepa dónde están o para los que llegan siempre tarde.

Si para algo va a servir esta opción de guasap es para que lleguemos puntuales a los sitios. La puntualidad tiene mucho que ver con el respeto a los demás, es una muestra de rigor personal, una virtud. Ser impuntual, sin embargo, es una falta absoluta de educación, es un acto de desprecio hacia el que espera, es una falta de empatía porque el impuntual no se pone en el lugar del otro y considera su tiempo más valioso que el tuyo. Ser puntual, obviamente, no quiere decir llegar una hora antes, porque tampoco eso está bien visto, puede parecer más bien una muestra de ansiedad o de despiste.

Llegar tarde da una imagen pésima del tardón y en lo profesional es algo muy negativo. Quien llega tarde demuestra que es poco fiable y es un irresponsable. Y lo que es peor, el impuntual hace perder el tiempo a los demás, y el tiempo es lo más valioso que tenemos. Si alguien no es capaz de organizar su agenda, de cumplir sus compromisos y de llegar a tiempo, ¿cómo va a desarrollar bien su trabajo?

En lo personal, somos más comprensivos con el que llega tarde, pero es igualmente una falta de respeto. En cualquier caso, si ya es la hora a la que habías quedado y aún no has salido de casa, ya puedes ir desactivando la opción de localización en el guasap, porque cuando te pregunten: «Pero, ¿dónde te metes? Estamos todos y solo faltas tú», no podrás contestar, mientras te estás vistiendo: «Ya estoy llegando».

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