Llamadas telefónicas

MANUEL VILAS

La corrupción no descansa ni en verano. Ahora le toca al mundo del fútbol. Asistimos atónitos a la detención de Ángel María Villar, presidente de la Federación Española. Resulta curioso que en casi todos los casos de corrupción las pruebas se basen en escuchas telefónicas. Me acuerdo de que el célebre narcotraficante colombiano Pablo Escobar cayó por una llamada telefónica. El teléfono es la perdición de los hombres malos. ¿Qué es el teléfono? El teléfono es la necesidad del otro, hagas lo que hagas en esta vida. Incluso quienes se saben ya investigados y en el punto de mira de la UCO de la Guardia Civil siguen llamando por teléfono. Es inevitable. La Unidad Central Operativa pincha teléfonos, porque sabe que nadie soporta la soledad en este mundo. Los corruptos llaman por teléfono y la Guardia Civil los pilla. Cuando se hacen públicas esas conversaciones telefónicas observamos que todos esos imputados o investigados tienen una lengua muy emponzoñada. Usan un español lleno de palabras mal sonantes. Usan la lengua de la calle. Pablo Escobar se moría de soledad y no podía evitar telefonear a su familia. Una de esas llamadas le costó la vida. Me imagino a esos guardias civiles de la UCO escuchando las conversaciones de los investigados. Esos guardias civiles deben de saber más de la condición humana que Sigmund Freud o William Shakespeare.

Las infidelidades crecen en verano. Y hombres y mujeres son pillados por sus parejas gracias al teléfono móvil. El WhatsApp ha sido un arma de destrucción masiva para muchísimos matrimonios. La confidencialidad se ha desvanecido. La impunidad del engaño ya no existe. Todo se graba. Todo es susceptible de pasar a manos indeseadas. Las fotos corren por los 'smartphone'. Los amores inconfesables también. Cuanto se almacena en un smartphone es terreno abonado para el escándalo. El marido que necesita hacer una llamada urgente y coge prestado el móvil de su esposa y descubre palabras subidas de tono junto a emoticonos delirantes. O la esposa que observa cómo su marido enrojece cuando contesta una llamada extraña.

El cine de Hollywood también ha utilizado el teléfono para crear sinuosas tramas, en donde asesinos en serie disfrutan llamando por teléfono a la policía. El teléfono utilizado para hacer el mal no tiene límite. Los presidiarios de cárceles latinoamericanas llaman al azar y amenazan con la muerte de un familiar. También el teléfono salvavidas, como la llamada, tan infrecuente, del gobernador en el último minuto a la penitenciaria en donde se va a ejecutar a un condenado en la silla eléctrica. Porque el teléfono es fascinante. No es de extrañar que el cine y la literatura se fijaran en él. La vida en el fondo es una larga suma de llamadas telefónicas. Hay gente que se pasa cincuenta años esperando una llamada telefónica que no llega nunca. La gente no sabe vivir sin llamar por teléfono. Porque no sabemos estar solos.

Fotos

Vídeos