¿A cuánto el kilo de máster?

¿A cuánto el kilo  de máster?

JULIO ARMAS

Y estábamos tan tranquilos viendo llover cuando apareció la noticia de que, al parecer, (presuntamente, hipotéticamente, supuestamente), en el currículo de la señora presidenta de la Comunidad de Madrid figuraba un máster obtenido de una forma harto extravagante. ¡Vaya por Dios!, otro lío.

Y todo por un máster. Un máster más o menos. Titulitis, llama la Real Academia a la valoración desmesurada de los títulos y certificados de estudios como garantía de los conocimientos de alguien. Titulitis.

En lo concerniente a esto de los másteres, y sin querer con ello sentar cátedra de nada, porque yo no tengo un máster sobre másteres, creo yo que los hay de dos clases: los del tipo 'A' que son los necesarios y los del tipo 'B' que son los que, no siendo necesarios, no está de más tenerlos porque lo que abunda no estorba. Y me explico.

Máster del tipo 'A': si para entrar a formar parte de cualquier corporación, sea empresarial o política, se exigiera a los candidatos contar con un máster que garantizase haber realizado, terminado y aprobado unos estudios determinados, éste sería un máster necesario porque, como su mismo nombre indica, es el que se necesita tener para presentar una candidatura. ¿Inconvenientes que tiene el obtener este tipo de másteres?, pues dos: uno que hay que pagar para iniciarlo, y otro que hay que estudiar para obtenerlo. (Aunque hoy, al parecer, estamos viendo que uno de estos inconvenientes se puede obviar).

Los másteres del tipo 'B', tampoco nada despreciables, son aquellos que, aunque no sean necesarios para desempeñar una función determinada y en base a eso de que lo que abunda no estorba, pueden llegar a formar parte de un currículo determinado. Por ejemplo, no sería nada de malo, aunque sí algo extraño, que un Jefe de Almacén (es un suponer) se sacara en la Universidad del Estado de Michigan el máster llamado 'Cómo sobrevivir al apocalipsis zombie', ese que en siete semanas te enseña a estar preparado para enfrentarte a una catástrofe de estas características. (No se rían, porque es allí donde los imparten).

Y así son los másteres, más o menos buenos, más o menos útiles, y más o menos apropiados, pero nunca malos... porque lo único que hace malo a un máster es cuando su camino se cruza con el de uno de esos diplomados a la violeta que no saben distinguir entre aprobar y aprender.

Cuentan que un viejo profesor universitario el primer día de clase les dijo a sus alumnos que, a partir de ese momento, todos tenían aprobada la asignatura que él impartiría durante todo el curso académico. «Señores, están todos aprobados, les dijo, por lo que todos aquellos que venían a aprobar no hace falta que sigan viniendo. Daré las clases sólo para aquellos que quieran aprender. Seremos menos, pero aprovecharemos más el tiempo». Y es que de aprobar a aprender hay una larga distancia y en esa distancia está la diferencia.

Hoy, entre el estupor y la descojonación, nos estamos enterando de que en nuestra clase política parece haber proliferación de currículos más falsos que la declaración de la independencia catalana. Alguien, para hacer caer un determinado nido, tuvo la ocurrencia de mover las ramas del árbol y con el ajetreo no quieran saber ustedes la lluvia de ponederos que estamos padeciendo porque ahora, viendo pelar las barbas del vecino, algunos de nuestros políticos se están apresurando en tirar de goma de borrar y cambiar de su currículo ese máster en IMCF (Ingeniería de Mecánica Controlada de Fluidos), para poner en su lugar esos «Estudios de fontanería» que son los que se corresponden más con la realidad .

De todas formas también quiero decirles que, fuera de nuestro mundillo político, hoy los másteres no dan la garantía que antes daban de conseguir un trabajo determinado. Hoy las empresas ya han aprendido a valorar en un candidato su experiencia y competencia y si por ejemplo buscan un director comercial, antes elegirán a alguien que conozca bien el sector que a otro que lo desconozca pero que posea un MSCIEM (Máster Senior en Corporativismo Internacional y Elementos de Multigestión). No lo duden. Hasta el domingo que viene, si Dios quiere, y ya saben, no tengan miedo.

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