Somos la izquierda feminista

«Nuestra comunidad autónoma carece de una normativa propia y específica de violencia de género, que recoja medidas para la prevención y para la atención integral a las víctimas»

De nuevo, 25 de noviembre. Y, de nuevo, insoportables, inaceptables cifras: 44 mujeres asesinadas en el 2017, 23 menores huérfanos por violencia de género. 2017 es el año con más niños y niñas asesinados por violencia de género contra sus madres. Escalofriantes números que, de forma contundente, nos muestran que no lo estamos haciendo bien.

Cifras que recientemente se han visto aderezadas con un intenso debate en redes sociales y medios de comunicación sobre cómo esta sociedad percibe, trata y juzga a las mujeres víctimas de cualquier forma de violencia ejercida contra ellas por el solo hecho de ser mujer. Debate que nos enseña que, todavía, la discriminación y la subordinación que el patriarcado ha asignado a las mujeres pervive en nuestras sociedades, creando un caldo de cultivo perfecto para que la violencia contra las mujeres siga alimentando las cifras de la vergüenza.

Cifras y debates que nos muestran el camino que hemos de tomar para erradicar la violencia de género y para garantizar la libertad, la integridad y la seguridad de todas las mujeres. Para construir, de manera colectiva, una sociedad realmente igualitaria para todas y todos.

Hay más cifras y más datos -por si las anteriores no bastaran- que refuerzan nuestro fracaso colectivo: uno de cada cuatro jóvenes ve normal la violencia machista en la pareja. Dos de cada diez creen que el problema de la violencia contra las mujeres se exagera y se trata de algo que está «muy politizado». Tres de cada diez le echan la culpa al aumento de la población inmigrante. Uno de cada cuatro no cree que las mujeres tengan peores oportunidades y sólo seis entre cada diez consideran mucho o algo peores sus facilidades para encontrar trabajo frente los hombres...

Ante esta tozuda realidad sólo caben dos opciones: rendirse o redoblar esfuerzos. Multiplicarlos hasta el infinito, si es preciso. Y esta es la opción que elige, por la que siempre ha optado, el Partido Socialista. Un partido que siempre ha tenido como eje central de su acción política, la lucha contra la violencia machista y lo ha venido demostrando desde las distintas responsabilidades tanto en el Gobierno de España como en los Gobiernos autonómicos y locales.

Con la reciente aprobación del Pacto de Estado contra la Violencia de Género se ha hecho patente que el PSOE ha conseguido consolidar un compromiso firme y efectivo de todos los partidos, gobiernos, administraciones, organismos y entidades profesionales que trabajan e intervienen en los diferentes ámbitos de la lucha contra la violencia de género para terminar con ella. Porque es el PSOE quien ha impulsado este Pacto, quien ha generado, tras años de trabajo, las condiciones para que hoy sea una realidad. El Pacto de Estado contra la Violencia de Género es un punto de partida. Un complemento a la legislación actual. Un acuerdo para seguir avanzando. Un acuerdo de mínimos que, aunque no es el Pacto de Estado que el PSOE hubiera hecho, asumimos desde el compromiso de exigir sin cortapisas al Gobierno de España la puesta en marcha de las medidas aprobadas junto con el compromiso financiero para llevarlas a cabo.

En materia legislativa, la aprobación en 2004, bajo un gobierno socialista, de la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, significó un histórico avance en esta lucha. Un avance que, en la mayoría de las comunidades autónomas se ha visto complementado con la aprobación de leyes autonómicas en la materia.

Lamentablemente, no es este el caso de La Rioja. Hoy, nuestra comunidad autónoma carece de una normativa propia y específica de violencia de género, que recoja medidas para la prevención y para la atención integral a las víctimas y a sus hijas e hijos. El PSOE no puede consentir que esto continúe siendo así, y de esta forma lo ha verbalizado en sede parlamentaria al Gobierno de José Ignacio Ceniceros, sin que el ejecutivo regional haya dado ninguna muestra de estar dispuesto a recoger este guante. Sin embargo, el PSOE de La Rioja no cesa en el empeño y no renuncia al objetivo de tener una ley autonómica en la materia y que, además, contemple y desarrolle las medidas del Pacto de Estado contra la Violencia de Género. Si no puede hacerse desde la responsabilidad de gobierno, será desde el ejercicio de una oposición responsable y comprometida, de verdad, con la atención a las mujeres víctimas de violencia de género y con sus hijas e hijos.

Somos un partido con historia y trayectoria en la lucha contra la violencia de género. El Partido Socialista siempre ha estado y siempre estará del lado de las mujeres y frente a cualquier forma de violencia contra ellas. Somos la izquierda comprometida con la igualdad. Somos la izquierda responsable, la que lleva años dando la batalla contra la violencia de género no sólo con discursos, sino con medidas y acciones concretas. Somos la izquierda feminista.

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