LO DE LA IZQUIERDA

CAUTIVO Y DESARMADO - PABLO ÁLVAREZ

Buena verdad es que desde la orilla de la piscina todo se ve diferente: en bañador uno tiende a concederle a todo un sentido lúdico y rijoso. Así que, en fin, puede que mi franco descojono cuando he leído el follón en el que andan las izquierdas en Logroño sea debido a la época. Aunque lo dudo: me parece que la cosa sería igual de sainetesca en noviembre.

Recapitulemos. Justo antes de las elecciones municipales de hace dos años, la moda eran las confluencias populares. Ya saben, Carmena, Colau y tal. En Logroño se intentó algo similar pero no resultó, porque Podemos (que para entonces ya había descabezado al ganador en las primeras primarias riojanas por hacer trampas) dijo que no se juntaba. Así que nació una confluencia muy poco confluente, Cambia Logroño, que en realidad eran IU y dos más (con mis respetos a los de Equo, que de otro modo no hubieran soñado con pillar concejal ni jartos de grifa). Pero la cosa coló, y la izquierda-izquierda volvió al Ayuntamiento con cuatro sillas.

El tiempo ha pasado, y ahora los que se sientan en Cambia ya sólo son de IU en el carné, porque andan peleadísimos con la jefatura de su partido. Y esa jefatura les intenta hacer luz de gas poniéndoles los cuernos con el jefe de Podemos en Logroño, Germán Cantabrana, anunciando una confluencia en la que los Cambias, se supone, chuparían banquillo como mucho. Y para redondear la cosa, resulta que Cantrabana también anda peleado con el resto de su partido, que ganas parece tener de tirarlo al Ebro en un saco.

¿Resultado? Y yo qué sé. No sé muy bien si reír o llorar, pero ya que estoy con los pies en el agua, mejor lo primero. Juas.

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