Insatisfacción y reacción

Con la sociedad riojana mayoritariamente insatisfecha; el Gobierno regional, públicamente insatisfecho; la oposición, unánimemente insatisfecha; y con el tejido empresarial y sindical de acuerdo en la insatisfacción, el ministro de Fomento ha movido ficha, ha dado marcha atrás y ha descartado su última propuesta para el corredor ferroviario Miranda-Logroño-Castejón para volver al planteamiento inicial: una nueva plataforma para una línea de alta velocidad. Un viaje de ida y vuelta para un plan que Íñigo De la Serna defendió el pasado día 13, no hace aún dos semanas, en Logroño con la misma determinación con la que ayer asumía haber entendido que no era ese el proyecto que quieren los riojanos para resolver su histórico déficit ferroviario; y que frente a una opción más cortoplacista, La Rioja elige el medio y largo plazo pero mira a una solución definitiva que no la margine en el nuevo el mapa ferroviario español y europeo. Para que todo vuelva al principio han tenido que confluir una reacción mayoritaria de la sociedad riojana como pocas veces se ha dado y una receptividad del Ministerio, también con escasos precedentes, digna de ser tomada en consideración. Y en esa conjunción debe quedar reforzada una irrenunciable voluntad de que el proyecto del corredor del Ebro arranque sin posibilidad de marcha atrás más pronto que tarde.

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