Indiscutible paridad

El Gobierno se ve forzado a elevar la presencia femenina en la comisión que evaluará la reforma de los delitos sexuales

Puede resultar discutible la necesidad de reformar el Código Penal para delimitar con mayor precisión los delitos relacionados con la libertad sexual tras la ola de indignación social suscitada por la sentencia contra La Manada. Los juristas discrepan sobre si, a la luz de los hechos probados, la normativa en vigor otorgaba o no margen a la Audiencia de Navarra para haber condenado a los acusados por agresión sexual (violación) y no, como hizo, por abusos, un delito que conlleva penas significativamente más leves. El Tribunal Superior y, en su caso, el Supremo ayudarán a esclarecer este extremo cuando analicen los recursos anunciados. Lo que está fuera de toda duda es que roza el ridículo que, en pleno siglo XXI, la comisión asesora a la que el Gobierno ha encargado un informe técnico sobre esos posibles cambios legales esté formada exclusivamente por varones. Por 20 nada menos. La chapucera fórmula del ministro de Justicia para corregir una situación tan indefendible e incorporar a ese órgano a un pequeño grupo de mujeres (solo cuatro), en calidad de «adjuntas» y exclusivamente para debatir este caso saltó ayer por los aires. En un ataque de dignidad y sentido común, los miembros de la comisión decidieron de forma unánime que no comenzarán sus trabajos hasta que la sección sea reorganizada y cuente con una composición equilibrada. Rafael Catalá se apresuró a hacer suya la propuesta. Legislar en caliente resulta poco aconsejable. El informe de la Comisión de Codificación -apenas consultada en los últimos años- ayudará al Gobierno y al Parlamento a evaluar la necesidad de una hipotética reforma del Código Penal para aclarar la tipificación de los delitos de abuso y agresión sexual. El segundo de ellos, según la regulación vigente desde 1995, requiere el uso de una intimidación o violencia capaz de doblegar la voluntad de la víctima, algo que la Audiencia de Navarra no observó en el abominable comportamiento de los cinco depredadores sexuales a los que condenó a nueve años de cárcel. Sea o no jurídicamente necesario precisar ese capítulo, sobrecoge el espectacular aumento de las denuncias por violación en España: un 28,4% en el primer trimestre. Está por ver hasta qué punto ese ascenso indica una mayor criminalidad o una creciente toma de conciencia que lleva a las víctimas a denunciar agresiones que antes no salían a la luz. La situación, en todo caso, es extremadamente preocupante.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos