El impulso de Ciudadanos

El partido de Albert Rivera se convierte en una alternativa de Gobierno en España tras ganar en votos en las elecciones catalanas

Ciudadanos atraviesa el momento más dulce desde su fundación en 2006. Aunque insuficiente para gobernar, su victoria en las elecciones catalanas ha representado un salto cualitativo para la formación naranja, que refleja su mayoría de edad. Los resultados del 21-D no son extrapolables sin más al resto de España. Pero evidencian movimientos de fondo, confirmados por encuestas recientes que coinciden en situar al partido de Albert Rivera como el más votado si ahora se celebraran unos comicios generales. Con todas las cautelas con las que hay que analizar los sondeos, máxime si no se vislumbran unos comicios en el horizonte más cercano, ese dato -de confirmarse- o uno similar significaría un vuelco parlamentario de extraordinaria dimensión. La formación centrista ha sido capaz de conectar con amplias capas urbanas desencantadas con el PP y el PSOE, cuyos errores intenta rentabilizar mientras amplía su espacio político tanto hacia la derecha como hacia la izquierda. Juegan a su favor el atractivo de la novedad y la ausencia de desgaste. No contar con experiencia alguna de poder le ayuda a mantener una imagen inmaculada, aunque lastra en cierta medida la credibilidad de su proyecto, que no se ha visto confrontado con las limitaciones que la cruda realidad impone en la gestión del día a día. El impulso de Ciudadanos se nutre en buena medida de un PP achicharrado por la corrupción y falto de un discurso reformista ilusionante para sus bases. El auge de Rivera ha desatado un ataque de nervios entre los populares, temerosos de un 'sorpasso' en el centro-derecha español si no renuevan más pronto que tarde tanto su discurso como sus equipos. En la dirección del partido y en el Gobierno. Sin embargo, nadie en el PP osa levantar la voz ante la inacción de Mariano Rajoy y su contumaz error al empecinarse en fiarlo todo a la recuperación de la economía. Mientras tanto, un PSOE que aún se lame las heridas de sus batallas internas sigue a la búsqueda de un proyecto sólido. Así, Ciudadanos se ha convertido en una alternativa de Gobierno pese a carecer de una firme estructura nacional de partido, a su falta de cuadros y a su muy desigual implantación territorial. Las elecciones municipales y autonómicas del próximo año serán su prueba de fuego, sobre todo si tras ellas da un paso al frente y se implica en el gobierno de ayuntamientos y comunidades.

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