La importancia de algunos líderes

Uno de los fallos más evidentes de nuestros políticos ha sido la corrupción, el nepotismo... Junto a la formación, un arma poderosa contra esos vicios, es la condena pública y privada

A menudo se dice: «Los pueblos tienen los líderes que se merecen»; yo creo que esto solo en parte es verdad. Es cierto que si una nación, más en democracia, mantiene a unos dirigentes y no los quita, tiene una responsabilidad, pero no toda, y a veces, no la principal. Desde los puestos de poder se ejerce una enorme influencia sobre la sociedad, y esta se puede desplegar para bien o para mal. ¿Tuvieron bastantes alemanes responsabilidad en el ascenso y consolidación del nazismo? Pienso que sí; pero también deberemos adjudicar una parte importante a la propaganda nazi dirigida por Joseph Goebbels, ministro de propaganda. De parecida manera, las Misioneras de la Caridad han sido influidas muy positivamente por el ejemplo y carisma de Teresa de Calcuta.

La opinión pública es voluble, y los gobiernos, los partidos políticos, la prensa... influyen mucho en su conformación. Las finanzas conductuales estudian cómo los agentes económicos no siempre toman decisiones según la racionalidad clásica, y se dejan influenciar por emociones o sentimientos. Cuando hablamos de opinión pública, esas emociones y sentimientos pueden dirigirse y modularse desde la prensa, desde las redes sociales... y, por supuesto, desde el poder. En mi opinión, gran parte del actual problema de Cataluña es responsabilidad de unos líderes que están azuzando a los catalanes y estimulando continuamente la confrontación. Como contraste, unos líderes más moderados y más posibilistas, han propiciado una convivencia muy aceptable en el País Vasco, a pesar de provenir de una situación de importante confrontación y violencia. Los catalanes que votaban a Convergencia o los vascos que votaban al PNV, votaban básicamente a un partido, un nacionalismo moderado; el que luego el líder escoja el camino del acuerdo o el de la confrontación no es responsabilidad de los votantes; y, además, el camino que escoge el líder o el grupo de líderes acaba arrastrando los sentimientos de sus votantes.

¿Cómo fue posible la transición pacífica a la democracia en España tras la muerte de Franco en 1975? Sin duda influyó el ambiente internacional, la madurez de los españoles que, sobre todo, queríamos convivir y prosperar, pero también, y de manera muy importante, la alta calidad de los líderes que nos tocaron en ese momento.

Llevo muchos años viajando a Argentina, enviado por mi universidad, y lógicamente me he interesado por la evolución socioeconómica de aquella gran nación. ¿Por qué un país culto, bien dotado de recursos, sin problemas étnicos ni religiosos, con un amplio territorio, buen clima... ha sufrido tantas crisis o mantiene tanta pobreza? Habrá diversas causas, pero una no menor ha sido su nefasta dirigencia política en muchos periodos de su historia reciente: autoritarismo, corrupción, clientelismo, cortoplacismo, egoísmo, nepotismo... En el otro extremo yo solía poner el ejemplo del Reino Unido: un país que ha perdido su inmenso imperio en el siglo XX, que ha sufrido dos guerras durísimas, unas islas muy pobladas y no especialmente ricas, con problemas étnicos y religiosos...; sin embargo, ha seguido mejorando el alto nivel de vida de su población y sigue en la vanguardia mundial en muchos temas. Yo creo que una clase política de gran nivel ha tenido mucho que ver en esa positiva evolución. Es más, pienso que los británicos se enfrentan ahora con importantes dificultades a causa del 'brexit' y eso ha sido causado, en mi opinión, por los errores de David Cameron; veremos cómo acaba de enfocarlo Theresa May.

¿Somos los españoles, argentinos y británicos responsables de los políticos que hemos tenido? En parte sí. Pero creo que los líderes y sus actuaciones tienen mucho que ver en la formación de la cultura política y, en definitiva, en los líderes que les sucederán. Como en todo en la vida, hay algo de suerte.

Todavía más decisivo, en su dimensión, es el papel de los líderes empresariales. En muchas empresas hay pocos contrapesos, muchos líderes ejercen un enorme poder y es difícil removerlos o limitar sus atribuciones. Por eso es tan importante elegirlos bien y tener mecanismos para controlarlos.

En las escuelas de negocios formamos líderes; Deusto Business School lleva más de cien años formando dirigentes, y tenemos que hacerlo bien: cuidando su formación técnica y humana, estimulando su creatividad y su capacidad de trabajo, y es fundamental educar en valores como la responsabilidad, la integridad, la solidaridad, la empatía... Uno de los fallos más evidentes de muchos de nuestros líderes, políticos y empresariales, ha sido la corrupción, el nepotismo, el egoísmo... Junto a la formación, un arma poderosa contra estos vicios es la condena pública y privada; todos nos podemos aplicar en esto.

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