LOS IMPACIENTES DE SIEMPRE

Los seres humanos no tenemos paciencia. Con nada ni con nadie. Está en nuestra naturaleza y a medida que crecemos y envejecemos la cosa va a peor. Y en un pueblo chico como Logroño el infierno es grande, gigantesco. Nada nos viene bien. Para ejemplificar lo que digo, simplemente desvíe la vista unos centímetros de estas líneas y analice el Teléfono del Lector que se publica diariamente en este periódico. Entiendo que a cualquier gran hombre, como se escribió alguna vez, puede llegar a exasperar una miserable mosca, pero no somos capaces de analizar más allá de nuestras narices y nos quejamos por todo. Y muchas veces con escasísimo fundamento.

Enumero sólo algunos ejemplos: en enero, la protesta se centra en la cabalgata de los Reyes, que se corta tal y cual calle; en mayo, la Media Maratón, que tiene paralizada a la capital; en San Mateo, cualquier cosa es motivo de queja; en octubre, la Maratón de la ciudad... Nada nos viene bien, no tenemos paciencia.

Ahora, la ira de los logroñeses apunta a un objetivo concreto: la llegada de la Vuelta a España a El Espolón, que tendrá una repercusión económica de 600.000 euros. Más de medio millón de euros gastados en hoteles (durante estos días no hay una plaza en la capital), restaurantes y comercios, entre otros. Lógicamente, para que los ciclistas -los mejores del mundo- lleguen desde Navarra hay que cortar algunas calles y bloquear algunos aparcamientos, como los del Revellín. Y ahí es donde explota la figura del irritable vecino, al que nada le viene bien, que en las próximas días inundará las redes sociales y la sección de aquí al lado con su vomitiva impaciencia.

Fotos

Vídeos