Iglesias y Montero, sin crédito

La compra de un chalet contrasta con la severidad de los dos dirigentes de Podemos al enjuiciar a otros e hipoteca su discurso

La noticia de que Pablo Iglesias e Irene Montero se han hecho propietarios de un chalet en Galapagar a un precio de 600.000 euros, recurriendo a un préstamo hipotecario que les obliga a abonar mensualmente más de 1.600 euros, ha avivado los reproches a la dirigencia de Podemos y ha generado un notable desconcierto en sus filas. Iglesias y Montero son plenamente libres de adquirir las propiedades que decidan. Por eso, las explicaciones ofrecidas resultan innecesarias. Lo relevante es saber cuál es la política de vivienda que defiende Podemos y cuál el marco legal que contempla para el crédito hipotecario. La compra del chalet no es una cuestión privada y familiar desde el momento en que los compradores se han distinguido por su acerado juicio contra la conducta de terceros y de entidades financieras. Mucho menos cuando la fuente principal de sus recursos económicos está en los escaños obtenidos por ambos en el Congreso de los Diputados. Iglesias y Montero saben que sus justificaciones no son capaces de atenuar el desconcierto generado en las bases de Podemos. A cambio del chalet no les ha importado hipotecar su propio discurso. Del mismo modo que la compra del bien inmueble hipoteca el liderazgo que Iglesias comparte con Montero al frente de Podemos. El demoledor comunicado del alcalde de Cádiz, José María González, apelando al código ético de Podemos y realzando el privilegio que supone vivir con la persona que se ama y ver cómo los hijos crecen en un entorno modesto, no permite réplica alguna. Aunque lo más significativo ha sido el tono entre indiferente e irónico con que se han expresado los adversarios políticos. Como si la compra del chalet por Iglesias y Montero no necesitara de críticas añadidas para restar credibilidad a su mensaje alternativo.

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