Hostelería y ladrillo

La crisis económica se llevó por delante 3,7 de los 20,5 millones de puestos de trabajo que había en 2008. Y hoy, nueve años después, hemos alcanzado los 19 millones de empleados, lejos todavía de aquel máximo histórico. Sin embargo, actualmente la creación de empleo no tiene lugar en el sector de la construcción, que representaba en 2007, en plena burbuja claramente insostenible, el 13% del PIB, y hoy alcanza apenas el 7%, con una pérdida irrecuperable de 1,2 millones de empleos, sino en la hostelería, que emerge con fuerza, y que tampoco requiere gran especialización laboral: si en 2013 ese sector ocupaba a 1,22 millones de trabajadores, hoy ya se alcanzan 1,74 millones, aunque con las oscilaciones propias de la estacionalidad. No parece probable que la hostelería experimente una nueva burbuja, dada su gran flexibilidad, pero la estabilidad no está del todo asegurada: le afecta la conflictividad política -en Cataluña, las reservas han caído sensiblemente-, y es probable además que toquemos techo pronto si no somos capaces de actualizar el negocio turístico para acomodarlo a la evolución de la demanda. Todo ello al margen de la conveniencia, desatendida por ahora, de invertir cada día más en educación y en I+D para generar nuevas actividades de mayor valor añadido.

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