HORAS EXTRA

CAUTIVO Y DESARMADO PABLO ÁLVAREZ

Aveces me da por pensar que España está perdiendo una oportunidad histórica única: la ocasión de independizarse de Cataluña. No es que me apetezca, ya me entienden, pero cuando me pongo tonto (me suele pasar) se me ocurre que igual, si nos librábamos de una vez de las banderitas periféricas que tanta guerra nos dan, podríamos solucionar los problemas de verdad que tiene la gente de verdad.

Ejemplo que me salió al paso ayer mismo. El parlamento tramita una proposición del PSOE sencilla de contar, pero que tendría un efecto enorme sobre la vida diaria de casi todo el mundo: que las empresas estén obligadas a hacer fichar a sus trabajadores, y a conservar los registros de entrada y salida durante cuatro años, por si viene una inspección laboral.

Este país está montado sobre las horas extra. Un enorme cantidad de empresas se sustentan sobre la asunción de que la plantilla, o al menos parte de ella, va a trabajar más horas de las que tiene firmadas. Y muchas, muchas, muchas de esas horas que se dan por supuestas son gratis.

Ahora piensen que eso se acabe. Que los trabajadores trabajen lo que ponga en su contrato, o cobren lo que de ahí sobrepase. Piensen en más empleo, en más conciliación de vida familiar, en más ingresos y por tanto más consumo, en más cotizaciones a la Seguridad Social.

Y piensen simplemente en más justicia. Un día es un día, y todo el mundo sabe cuándo hay que partirse el pecho. Pero un día no es todos los días. Y es de simple justicia que no se dé por supuesto que uno va a regalar sistemáticamente partes de su vida por amor al arte.

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