HORAS DE CONSULTA

MANUEL ALCÁNTARA

Todos los consejeros, según el líder con menos seguidores, que es Oriol Junqueras, deben comprometerse a asumir las responsabilidades políticas y judiciales derivadas de la organización del referéndum de independencia, anunciado y programado para el 1 de octubre. Cuando todos hablamos del verano pasado, incluso los que tenemos dudas, más o menos metódicas, de pasar este, que no ha hecho nada más que empezar. El único que lo tiene claro, en medio de la niebla, es Mariano Rajoy, que sigue diciendo que hará lo contrario de Puigdemont: respetar la ley. Este ha confesado que se le ponen los abundantes pelos de punta y no puede ver lo que se le viene por delante, sino lo que le llega por detrás. La división secesionista, que todos entendemos como separatismo, tiene que desembocar en algo, porque cuando las aguas bajan turbias o aclaran o se desbordan y todos, no sólo los catalanes, tenemos el agua al cuello. El presidente ha vuelto a decir que no hará cualquier cosa, ya que no puede hacer nada fuera de la ley. El referéndum independentista no se va a celebrar. Eso es todo lo que tenemos para huir de la nada mientras Oriol Junqueras quiere que el Gobierno catalán acuerde la próxima semana, con el calor que hace, la compra de las urnas. Tienen claro que la consulta es ilegal y anticonstitucional, pero insisten en llevarla a cabo, porque el 1 de octubre se echa encima. Pesados están poniéndose algunos catalanes, que no todos, mientras el Rey reitera las ventajas de la unidad europea.

Regresa el tema de Gibraltar, como en la época en la que era el único asunto del Ministerio del Exterior. La alcaldesa de Madrid ha sido abucheada en el Ayuntamiento por no colocar una pancarta con el rostro del edil asesinado hace veinte años. Eso de traquetear a los muertos es una de nuestras especialidades.

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