Que La Rioja ha construido su identidad por la suma de culturas que la han poblado o atravesado en la ruta hacia Finisterre se hace palpable recorriendo nuestra geografía, en la toponimia y arquitectura de nuestros pueblos, en el patrimonio cultural, en la gastronomía y en las costumbres.

Somos, por tanto, aquello que se nos ha legado en procesos de mestizaje, la suma de muchos diversos para conformar un elemento común que nos es identitario.

La Rioja tierra de acogida, La Rioja cruce de caminos, estas son algunas de nuestras más importantes señas de identidad forjadas a lo largo de la historia.

La riqueza de nuestro Patrimonio Cultural está basada en la multiplicidad de los orígenes de los creadores; y no nos referimos exclusivamente a obras físicas, sino al Patrimonio Inmaterial, aquello que se nos ha legado durante generaciones y sobre el que cada momento histórico, cada cultura, ha dejado su propia impronta que, a través del uso y la costumbre, se ha conjugado de forma efectiva para determinar lo que hoy somos como carácter, cultura y pueblo.

Pero el Patrimonio Inmaterial no es solamente un elemento del pasado, sino que se configura día a día y ese será nuestra herencia para las generaciones que nos sucedan. Y hoy más que nunca tenemos la oportunidad de que se articule en un proceso de interculturalidad basado en la convivencia que supone compartir la vida diaria con quienes han llegado o llegan desde procedencias diversas en un clima de tolerancia y respeto.

Las interacciones entre culturas, orígenes y etnias deben basarse en la solidaridad común y el reconocimiento de los derechos de todas y la prestación de los mismos servicios.

Las administraciones deben aplicar la lógica de la vecindad al plantear las políticas públicas. Quienes viven en La Rioja deben tener el mismo acceso a derechos sin distinción, independientemente de su origen o de su situación administrativa.

El acceso al sistema de salud o el derecho a una vivienda digna son elementos fundamentales para la cohabitación y permeabilidad intercultural.

La Educación, como servicio público esencial, es el pilar fundamental en el que basar procesos de integración y convivencia. La esencia de la educación es construir cultura, tener significados compartidos que nos permita saber que tenemos visiones diferentes pero que hacen posible el sentido de pertenencia a la comunidad.

La Educación hace visibles esas diferencias para crear una nueva forma de estar en común, juntas y juntos, aceptando que lo normal es la diversidad. Y por ello, para normalizar esa diversidad, es esencial reforzar y blindar desde las administraciones la educación pública de calidad, inclusiva e integradora.

Incluso desde la perspectiva de las necesidades demográficas en La Rioja, de la revitalización de nuestro mundo rural y del envejecimiento de la población, nuestra Comunidad necesita la llegada de nuevos ciudadanos y ciudadanas. Por tanto es necesario que las políticas públicas refuercen sus actuaciones en el plano de la acogida y la convivencia reforzando los elementos sustantivos para una integración efectiva que no suponga crear hábitats aislados sino el espacio de construcción de la sociedad común desde la diversidad.

Es lamentable tener que recordar en estas líneas el drama de los refugiados y de los migrantes que se juegan la vida diariamente en el Mediterráneo; lamentable también reiterar en los incumplimientos del Gobierno de España en la acogida. Pero debemos insistir en ello, en la necesidad de que La Rioja sea una comunidad que reciba a quienes se ven forzados a dejar sus hogares por motivos de violencia política, social o económica, no hay mayor violencia que la pobreza.

Hoy, 15 de julio de 2017, la Caravana Abriendo Fronteras se dirige al sur, a Melilla, con una serie de demandas entre las que nos gustaría destacar algunas de ellas:

«Exigimos que se reformen las políticas exteriores y de vecindad de la UE para contribuir realmente a un desarrollo político y económico sostenible en los países de origen y alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030.

Demandamos vías legales y seguras para las personas de todas las edades en el tránsito, y exigimos que se garanticen sus derechos en los países de acogida, evitando la explotación, los abusos, la violencia, la trata y el tráfico de personas.

Exigimos que se establezcan políticas de acogida dignas y efectivas, así como que se acabe con los obstáculos en la tramitación en el procedimiento de asilo, desarrollando reglamentariamente la Ley de Asilo.

Exigimos que se garantice la acogida de mujeres en condiciones de igualdad.

Exigimos que se garantice el derecho de las mujeres a formular una solicitud de asilo independiente de sus parejas y a tener un estatuto jurídico independiente del de sus cónyuges.

Exigimos que se garantice el acceso a los procedimientos de asilo sin discriminación a las personas LGTBI.

Exigimos que se atiendan las necesidades específicas de salud y los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y personas LGTBI, incluido el aborto, así como que se garantice la atención a las mujeres y niñas que han sufrido o corren el riesgo de sufrir abusos, violencia, mutilación genital femenina o matrimonios forzados».

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