De Guindos, la apuesta al BCE

Rajoy pone en juego su prestigio con la candidatura del ministro de Economía para una vicepresidencia del Banco Central Europeo

El Gobierno apuesta fuerte al presentar la candidatura de Luis de Guindos a la vicepresidencia del Banco Central Europeo (BCE). Tras fracasar en su intento de colocarle al frente del Eurogrupo en 2015, Mariano Rajoy pone en juego una parte no despreciable de su capital político y de su influencia en Europa con un movimiento para el que no tiene margen de error. Un improbable portazo a su propuesta acentuaría su debilidad, la de su Gobierno y la del PP, donde ya se han encendido las luces de alarma por su desplome en las encuestas, paralelo al vertiginoso ascenso de Ciudadanos. A favor del nombramiento, cuyo éxito depende del apoyo mayoritario de los líderes europeos, juega que el ministro de Economía cuenta con un elevado prestigio entre las principales potencias de la UE tras su gestión de la crisis en España y haber conducido al país por la senda de la recuperación. Además, dada la proverbial cautela de Rajoy, es de suponer que no ha tomado esta decisión sin garantías plenas de que saldrá adelante tras una consulta con los grandes mandatarios europeos. A todo ello se une la injustificable infrarrepresentación de España -la cuarta potencia del euro- en las grandes instituciones europeas, una deuda de la que la UE es consciente y que corregiría al menos parcialmente con una designación de este peso. De Guindos, el ministro más veterano del Eurogrupo, tiene en contra un perfil demasiado político para el gusto del BCE y el deseo del Parlamento europeo de colocar en ese cargo a una mujer. Ambos organismos tendrán voz, pero no voto, en un proceso de elección en el que parte como indiscutible favorito. El prestigioso gobernador del Banco de Irlanda, Philip Lane -más del agrado de los tecnócratas de Fráncfort-, competirá con él. El acceso de De Guindos a la cúpula del BCE Europeo obligaría a Rajoy a adoptar una de esas decisiones que tanto le incomodan: remodelar su desgastado Gobierno. La candidatura del ministro de Economía es vista con buenos ojos por Bruselas, donde cuenta con un magnífico cartel después de que España haya pasado, en apenas unos años, de ser el 'enfermo' de la UE a un ejemplo a seguir por la pujanza de su economía. Apenas unas horas después de que La Moncloa propusiera a De Guindos para el BCE, la Comisión Europea le daba un espaldarazo implícito al elevar las previsiones de crecimiento de España para este año.

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