Gestas en la precariedad

El reciente ascenso del EDF Logroño a la Primera División del fútbol español se une a otros éxitos del deporte femenino riojano (singular mención merece la quinta Superliga de voleibol consecutiva de las Minis de Arluy), conseguidos además con grandes apuros presupuestarios y en buena medida gracias al entusiasmo de un puñado de jugadoras, técnicos y directivos. La Rioja siente hoy el orgullo de poseer equipos femeninos y deportistas individuales -como Sheyla Gutiérrez o Paula Grande- de primer nivel. Sin embargo, la precariedad en la que se mueve el deporte femenino merece una reflexión, sobre todo cuando todavía vivimos bajo el influjo de la gran movilización del 8-M y con el propósito general de ir ocupando espacios en los que la mujer aún debe superar una discriminación secular. El deporte femenino va poco a poco conquistando parcelas antes vetadas en nuestro país y su crecimiento y consolidación nos interpela a todos: aficionados, medios de comunicación, patrocinadores y administración.

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