GALLEGOS Y RIOJANOS, ¿PRIMOS HERMANOS?

MARCELINO IZQUIERDO

Ha sido fiel Mariano Rajoy, en su declaración como testigo en el juicio del caso Gürtel, al proverbio árabe que así enuncia: «Si te preguntan si sabes, di que no sabes; porque si dices que sabes te preguntarán hasta que no sepas». Es más, para ciertos corifeos mediáticos, el presidente del Gobierno abandonó la Audiencia Nacional como si fuera Salomón: «El ignorante, si calla, será tenido por erudito, y pasará por sabio si no abre los labios», sentenció el rey bíblico. Además de apelar al desconocimiento, la logomaquia y la vaguedad en sus respuestas, tiró el presidente de socarronería y trufó su intervención de chascarrillos, gracietas, ocurrencias y frases tan inextricables que tan sólo con un diccionario Rajoy-Castellano/Castellano-Rajoy pueden ser comprendidas.

Cuando al testigo se le preguntó sobre quién había financiado un viaje privado que él mismo realizó a Canarias en el año 2004, el jefe del Ejecutivo lanzó balones fuera: «Mi partido lo pagó hasta donde yo sé». A lo que el letrado Benítez de Lugo replicó que su «respuesta era muy gallega». Con gesto serio, Rajoy volvió a tirar de sarcasmo: «La respuesta tiene que ser gallega, porque no puede ser riojana». Y aquí que se cruzan gallegos y riojanos -¿como primos hermanos?-, en una perla más para la del presidente Rajoy, al que le «gustan los catalanes porque hacen cosas» y para quien «España es un gran país que hace cosas importantes y tiene españoles». Pero de la caja B, del «Luis, sé fuerte», de las víctimas en la N-232 o del AVE por la ribera del Ebro «ni churrea ni murrea», que diría un riojano de pura cepa.

Fotos

Vídeos