El futuro del planeta

El Gobierno norteamericano ha comunicado oficialmente a la ONU que se retira del Acuerdo de París sobre el clima, aunque continuará vinculado a las negociaciones internacionales al respecto que puedan tener lugar y, eventualmente, promover arreglos alternativos más aceptables. No hay sorpresa en el anuncio desde que el uno de junio pasado el presidente Trump ya había afirmado que, según su promesa electoral, su país abandonaría el compromiso suscrito por el gobierno Obama, que fue uno de sus incansables promotores. Esta vez el impredecible presidente no lo ha sido y, aconsejado por el Departamento de Estado, su confirmación oficial de la promesa electoral se ha acompañado siempre de un tono moderado que no excluye la eventual cooperación allí donde sea posible. Sus argumentos acientíficos y populistas en la crítica del acuerdo, se reducen, sin datos solventes, a la presunta incompatibilidad del Acuerdo con el crecimiento económico de los Estados Unidos. Hay que añadir que hay plazos bastante dilatados que observar y no se podrán tomar ciertas medidas drásticas sin más. De hecho, el Departamento de Estado, que pugna con el presidente a la hora de presentar sus decisiones y sus ocurrencias, recuerda este escenario como a modo de discreto mensaje de que a corto plazo no habrá una ruptura brutal.

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