Un futuro mejor para el PSOE y para La Rioja

«Hay que abrir el partido y acercarlo más a la sociedad, haciendo un esfuerzo mayor para volver a conectar con quienes se han distanciado de nosotros y sumar nuevos apoyos a nuestro proyecto político»

Me afilié al Partido Socialista hace más de 27 años para luchar por una sociedad con más libertades y mayor justicia social. Y he dedicado buena parte de mi vida a ese objetivo, tejiendo lazos con la ciudadanía en las localidades de mi comarca, sirviendo a los vecinos de Casalarreina desde el Ayuntamiento y dando voz a los riojanos en el Parlamento.

Como socialista, me preocupa la espiral de desigualdad que están experimentando buena parte de las economías desarrolladas, y que también afecta a España y a La Rioja. La creciente desigualdad perpetúa las injusticias sociales y genera brechas que fracturan la convivencia y la cohesión social. Revertir esa espiral es fundamental y sólo la socialdemocracia puede conseguirlo, asegurando que el progreso económico se distribuye de forma equitativa.

Para servir con éxito a ese propósito, los socialistas enfrentamos varios retos. Por un lado, la globalización necesita reglas que la hagan sostenible social y medioambientalmente, y para ello hay que fortalecer las instituciones políticas supranacionales. A nivel europeo, es necesario poner coto al poder sin límites de las grandes corporaciones empresariales, garantizar los derechos de los trabajadores en los acuerdos comerciales, y mejorar la capacidad para recaudar impuestos en un mundo en el que apenas hay fronteras para el capital.

Al mismo tiempo, es fundamentalmente en el ámbito local y regional desde donde se asegura que el progreso se distribuye equitativamente, y que la globalización y el cambio tecnológico no dejan tirados a nadie por el camino. Para ello, hay que combinar políticas que favorezcan el crecimiento y la reconversión económica, con otro ingrediente que sólo los socialistas podemos asegurar: más y mejor inversión en servicios públicos. Una educación pública y de calidad es esencial para atajar las desigualdades desde la raíz y ofrecer un futuro de oportunidades a nuestros jóvenes, independientemente de su origen social. Y es necesario también fortalecer y modernizar el estado de bienestar para que responda adecuadamente a los nuevos tipos de pobreza y exclusión social que, por desgracia, proliferan en nuestra sociedad.

Para poder llevar a cabo esas políticas progresistas en La Rioja, el PSOE necesita superar la inercia del continuismo y llevar a cabo un cambio profundo. Después de veintidós años de gobierno del Partido Popular, que ha hecho del caciquismo y la corrupción su seña de identidad, es necesario que los socialistas hagamos una reflexión sincera que nos permita mirar al futuro con renovada esperanza. Por eso me presento a la Secretaría General en las primarias que los socialistas riojanos celebraremos, por primera vez, el próximo dieciséis de julio.

Nuestro proyecto de cambio para el PSOE puede resumirse en tres grandes ejes. En primer lugar, sumar e integrar al conjunto de la organización, superando las fracturas internas que se han generado en los últimos años. Solo un partido unido, que aproveche todo el talento que tenemos dentro, podrá plantar cara con éxito al Partido Popular. En segundo lugar, hay que abrir el partido y acercarlo más a la sociedad, haciendo un esfuerzo mayor para volver a conectar con quienes se han distanciado de nosotros y sumar nuevos apoyos a nuestro proyecto político. Solo así podremos liderar una mayoría progresista que abra una nueva etapa en La Rioja. Y por último, para articular esa mayoría social, nuestros alcaldes y concejales son el mayor activo con el que contamos, nuestro mejor aval ante la sociedad. Por eso, para la dirección del partido debe ser una prioridad prestarles más atención y apoyo y tomar ejemplo de su cercanía con la sociedad.

Estoy convencido de que juntos, a partir del próximo dieciséis de julio, los socialistas riojanos podemos construir un futuro mejor para La Rioja y contribuir, con nuestro granito de arena, al gran reto de toda la socialdemocracia: acabar con la espiral de desigualdad y fractura social con la que tan cómoda se siente la derecha.

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