De las fuerzas de seguridad del Estado y de la España que queremos

Este miércoles pasado, el PP llevó al Pleno de Nájera una moción «Para apoyar y respaldar a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado como garantes del estado de derecho». Una moción redactada en unos términos que, más que un reconocimiento para con estos trabajadores, parece un apoyo al posicionamiento del Gobierno del PP en sus actuaciones en esta crisis Estado-Cataluña. Sobra decir que tuvo el apoyo del PSOE...

Es curioso que los que nunca han tenido en cuenta las reivindicaciones ni las demandas de policías y guardias civiles sino todo lo contrario; quienes han engañado una y otra vez a ambos colectivos, dicen que ahora vienen a 'reconocerles y respaldarles'.

Para que esta moción hubiese sido de verdadero reconocimiento para la Policía y la Guardia Civil, se me ocurren tres puntos que creo que estos trabajadores hubieran agradecido que se incluyeran en ella:

1.- La readmisión inmediata de todos aquellos guardias civiles expulsados, represaliados y encarcelados por pedir derechos para los agentes.

2.- Equiparación salarial con las policías autonómicas.

3.- Derecho de sindicación de los y las guardias civiles.

Como no puede ser de otra manera, respetamos y reconocemos la indispensable labor que desarrollan los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado y agradecemos especialmente a sus hombres y mujeres su defensa y protección de la ciudadanía y de los bienes y recursos de todas como han hecho en los incendios de Galicia, Asturias o en el de Posadas. Asímismo exigimos que estos trabajadores tengan los derechos laborales que les corresponden como ciudadanos españoles, derecho de sindicación, sueldos dignos y equipamientos suficientes para garantizar su seguridad, de los que actualmente carecen.

Estamos convencidos de que España se construye con todas y todos, convenciendo y no venciendo. Por esto reclamamos diálogo.

España se construye con la gente, fomentando la convivencia en paz y seguridad, asegurando vidas, solucionando la sangría de la N232 liberando la autopista AP68 o tomando decisiones que ayuden a acabar con la violencia de género (en el último pleno autonómico el PP votó en contra de nuestra proposición de Ley que aboga por tratar la violencia de género de forma integral cuando, recientemente, hemos conocido el dato de que las denuncias por esta causa han aumentado un 11% y se han dictado 85 órdenes de protección). Con estas políticas, todos nos reconoceremos en una patria común.

Se utiliza el conflicto territorial para que los partidos que han hecho un abuso ilegal e ilegítimo de las instituciones nos hablen de legalidad y legitimidad. Los del 3% o el caso Palau en Cataluña o los de los infinitos 'casos aislados' (Púnica, Gurtel, Lezo, Caja B (según la fiscala «plena y abrumadoramente» acreditada), la caseta de aperos... Quienes han utilizado España como su cortijo no pueden dar lecciones de españolidad por mucho que luzcan pulseras o banderas.

La legalidad y la legitimidad deben ir de la mano. La legalidad al servicio de la gente es como se convierte en legítima. Utilizar las leyes como arma arrojadiza política puede ser legal, pero no es legítimo.

Pueden seguir polarizando el país, pero no se dan cuenta de que hay un día después. Y ese día tenemos que seguir conviviendo. Si queremos una convivencia en paz, el diálogo es imprescindible.

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