EL FRAUDE, AL FONDO

MARÍA JOSÉ GONZÁLEZ. - EL TRAGALUZ

El monotema catalán oculta o deja casi desapercibidas noticias relevantes. Por ejemplo, la semana pasada, los Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha) alertaron sobre la propuesta de los inspectores de Hacienda de «pagar chivatazos» a los confidentes de delitos fiscales con 'fondos reservados'. Ese dinero con el que se sufragan los gastos necesarios para la defensa y seguridad del Estado, exento de toda publicidad, dotado de un especial sistema de control y que, en no pocas ocasiones, ha sido motivo de oprobio para quienes lo financiamos vía presupuestaria.

Los técnicos de Gestha aseguran que compensar a través de esa partida a los delatores puede fomentar posibles extorsiones al delincuente para no ser denunciado, además de «menoscabar la intimidad del investigado y la debida protección de sus datos». Gestha recuerda, además, lo evidente: el deber de todo ciudadano que tenga conocimiento de cualquier hecho delictivo de denunciarlo. Por tanto, cuestiona cómo es posible que los inspectores lleguen a plantearse una idea que «sustituye la acción» de la Agencia Tributaria, que debería ser la que detecte los casos con sus propios medios. Los técnicos sostienen que concediéndoles mayores competencias investigadoras se conseguirían mejores resultados ya que ahora no pueden continuar rastreando los expedientes en el momento en el que los fraudes descubiertos superan los 120.000 euros (los sumarios pasan a los jefes de equipo). Con esta ampliación facultativa, un refuerzo de la seguridad jurídica de los confidentes y el desplazamiento de la indagación de pymes y particulares hacia multinacionales y grandes fortunas, los técnicos aventuran mayor eficacia contra el fraude, que en el fondo, y sin reservas, es de lo que se trata.

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