Forcadell ve fetén el 155

¡Qué bueno sería preguntar al abacial Junqueras lo que piensa del fugado Puigdemont!

JOSÉ MARÍA CALLEJA

Ahora va Forcadell y dice que la aplicación del 155 de la Constitución española le parece una idea brillante, que lo de declarar la independencia en borrador era una forma de echar la tarde, que no era en serio, hombre, ¡cómo os ponéis!

No se qué ha influido más en el reconocimiento converso de la legalidad española por parte de la expresidenta del Parlament, si el pánico empírico a entrar en el talego o el resentimiento contra el momento dodotis de Puigdemont, huido cual capitán araña, dispuesto a salvar su pellejo antes que a defender al país y en parte culpable de los encarcelamientos. (¡Qué bueno sería preguntar al abacial Junqueras lo que piensa del fugado Puigdemont!).

Forcadell había dicho, en capítulos anteriores, que las gentes del PP y de Ciudadanos no eran catalanes. Afirmación xenófoba y supremacista, que incluso en Bélgica le hubiera obligado a cambiar el nombre de su partido; cuando lo dijo era la ANC. Así le pasó al partido ultraderechista y homófobo que con sus cuatro votos ha apoyado en Flandes a Puigdemont, frente a los 95 que no le han comprado su mercancía averiada. ¡En Flandes! paraíso independentista.

Queda para la historia de la infamia la forma ruin de Forcadell de llevar los plenos del Parlament los días 6, 7 y 8 de setiembre, cuando se saltó la legalidad existente y la suya propia, recién inventada; cuando despreció, supremacistamente, a las gentes de Ciudadanos, del PSC y el PP, cuando desoyó las palabras de los secretarios del Parlament, que le decían que aquello era una aberración, un golpe de Estado. Escribo cuando parece que Forcadell no irá a la cárcel y me parece bien que su frívola ilegalidad se salde sin que entre en prisión. No más leña al victimismo nacionalista.

Mientras, la alegre muchachada de la kale borroka catalana se lo pasa chupi y enciende el mechero en las vías del AVE, puro sabotaje, ante la mirada fofa de los Mossos y ante el miedo a evitar una imagen dañina. Bien, no ha habido porrazos, pero deberán decidir los jueces si sabotear el tren con tambores cercanos y cortar las carreteras por una veintena con pupitres, es o no delito. Insultante ya lo es, según han denunciado catalanes que querían ir a trabajar en paz.

No deja de resultar sangrante que después de las 2.300 empresas huidas de Cataluña -al acabar este artículo serán mas-, después de un aumento del paro y tras el deterioro de la imagen de BCN en el mundo, los de los Comités de Defensa de la Revolución estén felices por la huida capitalista y el concejal de Ada Colau relacionado con los congresos que se pueden perder, diga que no pasa nada.

Ya dijeron que el atentado de Las Ramblas les había «enfadado». El destrozo no para y una porción de jóvenes hace batucada en las vías.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos