La fontanería era esto

El pasado día 2, Mariano Rajoy, en Logroño, negaba la mayor cuando se le inquiría si la negociación con el PNV para desbloquear los Presupuestos escondía algún tipo de 'fontanería'. Nada nuevo cada vez que un Ejecutivo central se ha puesto en manos de los nacionalistas en trances parecidos. «Los riojanos pueden estar muy tranquilos», sentenció el presidente antes de glosar las bondades que la Cuentas del 2018 guardan para esta región. Y citó, a falta de mejor argumento, las pensiones y «una subida salarial para guardias civiles, policías y funcionarios», como si aquellos y estos fuesen cuerpos privativos de esta comunidad. Ayer se aprobó la ley presupuestaria estatal y los votos del PNV, que se sepa, le han salido al Gobierno por un pico de millones entre la liquidación del Cupo (1.400 millones) y un apaño de obras públicas a cuenta del Estado (se han cifrado hasta en 800 millones). Pero durante la visita de Rajoy, nadie se acordó a UPN (y si lo hizo, calló), la extensión regionalista navarra del PP, cuyo único voto también era decisivo para superar el examen de los Presupuestos. Un único escaño con un rédito incomparable. A saber: además de 54 millones para infraestructuras varias, Navarra recoge otros 80 para jubilar a 800 trabajadores de Wolksvagen a cargo del Estado. Dinero público para resolver una asunto privado de una empresa que el año pasado facturó 2.500 millones de euros y declaró beneficios de casi 56. Estos era la 'fontanería' a la que se refería la pregunta al presidente.

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