Fomento no sorprende

Lejos de sorprender, la respuesta que el departamento de Íñigo de la Serna ha ofrecido sobre la previsión de su Ministerio para utilizar la autopista AP-68 como circunvalación de Haro y Calahorra responde fielmente a la política seguida por Fomento con La Rioja en los últimos años: no hay previsiones. Si no fuera una humorada de dudoso gusto, cabría plantearse si los mapas con los que se trabaja en el Ministerio aparece esta región; si en ellos, por el valle del Ebro discurre una carretera nacional saturada; si en paralelo lo hace una vía del tren de cuando Isabel II; si, en fin, las infraestructuras de comunicación terrestre riojanas le importan a alguien y, sobre todo, si le importa a alguien esta ciudadanía. Hoy son las rondas de Calahorra y Haro, viales imprescindibles que parecían tener su mejor solución en la alternativa de la AP-68, como va a ocurrir en Logroño. Ayer fue la N-232. Antes, y siempre, el ferrocarril. Lo peor no es que la abulia de los sucesivos responsables de Fomento para con La Rioja no sorprenda. Lo peor es que los riojanos, instituciones y ciudadanos, nos estamos acostumbrando a semejante menosprecio. O eso parece.

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