Fabriking, vending y cobring

JULIO ARMAS

Saben ustedes lo que es el 'coaching'? ¿No...? Y ¿saben ustedes lo que es un 'coach'? ¿Tampoco...? Pues no se molesten en visitar el diccionario que yo se lo cuento. Miren, en el entorno empresarial y personal se conoce por el anglicismo 'coaching' al proceso mediante el cual el 'coach', o entrenador, y las personas implicadas en un proceso determinado buscan el camino más eficaz para alcanzar los objetivos fijados, usando sus propios recursos y habilidades. Ya está.

Sí, ya sé que no se entiende muy bien, pero tengan en cuenta que estas cosas, para que parezcan importantes, es mejor decirlas en inglés y, por eso, al que de toda la vida de Dios le habíamos llamado instructor o adiestrador ahora los 'modelnos a la violeta' lo llaman 'coach' y a los diferentes procesos encaminados a buscar un crecimiento personal o laboral les llaman 'coaching'. Bien, pues una vez medio aclarado esto ya puedo pasar a contarles lo que les quería contar.

Partamos de la base de que la vida empresarial no es fácil. Nunca lo ha sido. Quien lo sufrió lo sabe, que diría Lope. Hoy, y por razones que ustedes me van a permitir no detallar, ser un buen empresario es una profesión de riesgo, por eso no es raro que cada vez más compañías consideren necesario formar a su personal con objeto de que en su trabajo todos estén en disposición de alcanzar la excelencia.

¿Cursos de formación?, ¡marchando una de cursos de formación! ¿Escuelas de negocios?, ¡oído, cocina, una de escuela de negocios! Lo que haga falta. Hay que estar al día, hay que perfeccionar el método del análisis y el análisis del método. Nadie debe dormirse en los laureles. Y es sin duda esa búsqueda de la eficiencia la que ha motivado que aparezcan nuevas formas de 'coaching' capaces, a priori, de resolver algunos de los problemas que tienden a frenar los desarrollos empresariales. Verán, les pongo unos ejemplos, no por idiotas menos reales.

Imaginen que ustedes, en su compañía, quieren hacer todo lo posible para mejorar la actividad, o capacidad, o entrega, o autoestima de un equipo de trabajo. Pues muy sencillo, se llama a estas empresas, se les explica el problema y, si se está de acuerdo, se empiezan a realizar las actividades que ellas creen más apropiadas para obtener los objetivos deseados.

¿Y cuáles serán esas actividades?, pues, paciente lector, ahora viene cuando la matan. Siéntese bien y no se me caiga de la silla porque algunas de las actividades que se pueden programar «con el objetivo de subir los estándares en nuestra vida profesional y no conformarnos con menos de lo que nos merecemos» (sic), son:

1.- El 'glasswalking': Una nueva moda entre parejas dispuestas a sellar su compromiso matrimonial de forma diferente. Actividad esta en la que los contrayentes tienen que atravesar (supongo que con los pies descalzos) un camino de vidrios rotos porque, al parecer, esta es la mejor manera de representar el compromiso, la ilusión y el amor. ¡Toma tralla Manolín!

2.- El 'firewalking': Consiste en caminar sobre brasas, (sí, como lo hacen en San Pedro Manrique el día de San Juan), pero con una finalidad distinta que la de los novios del 'glasswalking' porque aquí la experiencia «está orientada a modificar los paradigmas mentales y hábitos centrados en el no puedo» (sic). En resumen, que el que se pasee por las brasas tiene asegurado un chute de autoestima y liderazgo (a más de los pies quemados, supongo).

3.- El 'room scape': Esto es muy bonito y, a diferencia del anterior, los implicados no tienen por qué acabar el cursillo tumbados en la ambulancia, camino del hospital. Se trata de que los participantes, en un tiempo límite, deben escapar de una habitación cerrada. Ya se imaginan. No me digan que no es interesante.

Y así podría seguir contándoles más actividades de las que se realizan en estos cursos de autoestima y liderazgo. Actividades como doblar flechas ejerciendo con la parte blanda del cuello una presión sobre su punta, por poner un ejemplo de las más 'chorras' de todas las que he leído.

Ya acabo. ¡Hay que ver a lo que estamos llegando! Y que haga falta todo esto para fabricar tornillos... ¡Lo que han cambiado las cosas! Antes todo era el debe y el haber (debe de haber, ¿hay?, pues seguimos), luego vino el marketing y por último muchos cayeron en la cuenta de que el mejor marketing era el 'fabriking', 'vending' y 'cobring'. Y, fíjense, sólo con eso se hizo todo esto. ¡Qué cosas! Hasta el domingo que viene, si Dios quiere, y ya saben, no tengan miedo.

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