Éxitos pasados, desafíos futuros

«Aunque aún no es esa Federación de Estados Unidos de Europa a la que se refirió Schuman en 1950, seis décadas de integración permiten pensar en la UE como una creación política que, a pesar de sus imperfecciones, acumula éxitos indiscutibles»

La Unión Europea ha cumplido sesenta años. Fue el 25 de marzo de 1957 cuando los representantes de Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, Luxemburgo y Bélgica firmaron los Tratados constitutivos de la Comunidad Económica Europea y de la Comunidad Europea de la Energía Atómica. Dos textos jurídicos que, sumados al Tratado de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero, permitieron la creación de las Comunidades Europeas, hoy Unión Europea. El proyecto ha ido evolucionando como resultado de un doble proceso: la ampliación del número de Estados miembros y la profundización en la cesión del ejercicio de competencias de los Estados a la Unión.

Los seis Estados fundadores pronto se convirtieron en nueve, doce, quince, veinticinco, veintisiete y veintiocho, tras la incorporación de Croacia en 2013. Las últimas adhesiones a la Unión han sido objeto de una crítica profunda por el incremento de la heterogeneidad entre países y, como consecuencia de ello, la creciente dificultad e ineficiencia en el funcionamiento interno de la Unión; tanto es así, que el futuro parece necesitar -como sostiene el presidente Macron- el impulso de una Europa a varias velocidades. A todo ello hay que añadir una circunstancia sin precedentes en la historia de la construcción europea como es la solicitud de salida del Reino Unido. Una decisión que se materializará el próximo mes de marzo, momento en el que está previsto que concluyan las negociaciones.

* La jornada 'Sesenta años de Unión Europea
Éxitos pasados, desafíos futuros» se celebra hoy en el Salon de Grados del edificio Quintiliano de la Universidad de La Rioja a partir de las 16.30 horas.

De otra parte, el proyecto europeo ha ido evolucionando en estos sesenta años de historia, desde una concepción estrictamente económica, hasta una dimensión más política como resultado de las reformas abordadas por al Acta Única Europea, el Tratado de Maastricht, el de Amsterdam, Niza y Lisboa. Aunque es obvio que la Unión Europea todavía no es esa Federación de Estados Unidos de Europa a la que se refirió Robert Schuman en 1950, parece claro que seis décadas de integración permiten pensar en la Unión como una creación política que, a pesar de sus imperfecciones, acumula éxitos indiscutibles en el ámbito de la consecución de la paz, la estabilidad democrática o el bienestar de los Estados y sus ciudadanos, entre otros.

La celebración del sexagésimo aniversario de la Unión coincide también con un momento de reflexión sobre el futuro de la Unión, a la vista de los desafíos a los que se enfrenta. Este es el sentido del con el revelador subtítulo de presentado el pasado 1 de marzo. En él se exponen cinco escenarios posibles hacia los que puede evolucionar Europa, sin renunciar a los valores esenciales del proyecto europeo. Cualquier opción debería estar en disposición de atender las secuelas que ha dejado en nuestras sociedades la crisis económica y monetaria, ofrecer una respuesta eficaz ante la regresión democrática de algunos de sus Estados miembros, combatir los movimientos xenófobos y antieuropeos, garantizar una respuesta eficaz a nuestras amenazas, y todo ello, sin renunciar a ejercer un liderazgo que module los efectos asimétricos que provoca un mundo interdependiente.

La complejidad de estas cuestiones exige, a nuestro entender, un debate profundo y multidisciplinar. Con esta aspiración, el Centro de Documentación Europea de la Universidad de La Rioja ha organizado, al amparo de un Convenio de Colaboración con el Gobierno de La Rioja, una Jornada en la que tomarán parte profesores procedentes de las Universidades de Salamanca, Zaragoza y Complutense de Madrid. Se trata de una magnífica oportunidad para repasar los elementos más significativos de la agenda política actual de la Unión conducentes a hacer de ésta, en palabras del presidente de la Comisión Europea, «una Europa que proteja, una Europa que preserve el modo de vida europeo, una Europa que empodere a nuestros ciudadanos, una Europa que vele por su seguridad y una Europa que asuma responsabilidades».

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