EL EXDUQUE, EN LA TRENA

MANUEL ALCÁNTARA

Alas dos fuerzas del llamado centro-derecha les están faltando las fuerzas mientras hablamos del Estado asimétrico. El notario de confianza de Urdangarin dice que le exigieron inscribir a Cristina de Borbón para que el ordenador de Hacienda rechazara otras inspecciones. Ellos sabrán, porque los inspeccionados no sabemos nada, pero lo cierto es que el exduque está en la trena y la gente cursa apuestas de cuándo saldrá. Hay quienes creen que para que eso más valiera no haberlo metido, pero eso nunca se sabe porque el notario de confianza del célebre matrimonio dice que pusieron a la infanta en Aizoon porque su DNI era un escudo fiscal. Ahora está abollado, pero el objetivo era rechazar cualquier inspección.

La sangre azul siempre ha sido colorada y ahora es cuando chorrea más, mientras decimos que el electorado español es de centroizquierda. Sólo unas elecciones generales podrían aclararlo, pero son más los que temen que los que desean y la gestión del Aquarius sitúa a Pedro Sánchez en el punto central del debate europeo. Demasiado para él y más que suficiente para cualquiera.

Los rescatados podrán estar 45 días en España, que es poco tiempo para conocerla pero sobra para hacerse una idea.

El ministro de Fomento, José Luis Ábalos, dice que aumentará los costes y los plazos para sacar a concurso las nueve autopistas de peaje. En su opinión, no puede haber ciudadanos de primera ni de segunda, pero el riesgo es que seamos de tercera. El exduque está en la cárcel. Eso es todo. Por ahora, que no es siempre todavía, porque nada es para siempre.

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