LOS EXCONSELLERS

MANUEL ALCÁNTARA

La jueza Carmen Lamela es partidaria de que un solo magistrado atienda todas las causas que han quedado abiertas con el tristemente célebre 'procés'. Desgraciado al que le toque, como dicen los machistas confesos de la mujer que sale loca y no hay nadie que la sujete. El magistrado agraciado hereda un harén inverso, pero, en opinión de doña Carmen, es la mejor fórmula conocida para poner orden en el serrallo. Una larga tarea, porque será necesario abrir las puertas a las excarcelaciones de los exconsellers, con el vicepresidente Oriol Junqueras a la cabeza, que se encuentra en prisión provisional, que es un sitio que no le deseamos a nadie, ya que en España «lo fugitivo permanece y dura», que dijo Quevedo antes de que le enchironaran. Ahora, mi admirado Fernando Savater presenta su libro 'Contra el separatismo' explicando que siempre es una catástrofe y por qué. Dice que en Cataluña siempre ha habido una mentalidad de creerse estupendos.

Abrir las puertas de las confortables prisiones que alojan a los separatistas es algo siempre piadoso, pero puede ocasionar aglomeraciones. En Cataluña hay tres clases de personas: los que no desean separarse, los que propugnan la separación y lo que hacen posible que nos separemos. La ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, ha recordado a los desmemoriados que el primer papel de las Fuerzas Armadas es garantizar la soberanía y la independencia de España. También el Papa ha rechazado todas las actitudes que no estén basadas en el respeto a la legalidad constituida. Si no nos gusta la Constitución hay que cambiarla, pero mientras tanto hay que cumplirla. Esa es también la opinión de Rajoy, que no es más papista que el Papa, pero es más español y más gallego. Y además es el presidente del Gobierno.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos