Los europeos y el terrorismo internacional

Los europeos y el terrorismo internacional

«El terrorismo de Daesh sigue siendo una amenaza a la paz y la seguridad internacionales. Esta organización terrorista dispone, todavía, de una alta capacidad para atacar a los europeos en su propio territorio»

El primer ministro de Iraq afirmó, este pasado sábado, que sus tropas habían tomado el control de la frontera con Siria y, en consecuencia, proclamó la victoria sobre el autodenominado Estado Islámico. La declaración del mandatario iraquí, de la que se han hecho eco los medios de comunicación, es una magnífica noticia que pone de relieve el exitoso proceso encaminado a recuperar parte del territorio que esta organización terrorista había conquistado a Iraq y Siria. Sin restar importancia a lo que este hito supone en la lucha contra el Estado Islámico, nadie puede llamarse a engaño. El terrorismo internacional de Daesh sigue siendo, en palabras del propio Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, una amenaza a la paz y la seguridad internacionales. No en vano, esta organización terrorista dispone, todavía, de una alta capacidad para atacar a los europeos en su propio territorio. Los atentados que han sufrido, entre otros, Alemania, Francia, Reino Unido, Bélgica y, más recientemente, España, así lo ponen de manifiesto.

Desde este mismo planteamiento, la nueva Estrategia de Seguridad Nacional aprobada el 1 de diciembre por el Consejo de Ministros, en sustitución de la de 2013, califica el terrorismo internacional como una de las principales amenazas, no sólo por los daños personales que está en disposición de causar, sino también por cómo sus acciones deterioran nuestras estructuras democráticas. No en vano, los ataques terroristas perpetrados por Daesh -de forma individual o a través de células organizadas- tienen el propósito de atentar de forma indiscriminada contra la población civil a través de acciones que impactan de una manera traumática en las sociedades que las sufren hasta provocar, en algunos sectores, un cuestionamiento de los propios valores sobre los que éstas se asientan. El citado documento, elaborado tras la entrada en vigor de la Ley de Seguridad Nacional, asienta una cultura de planificación estratégica imprescindible para responder mejor a cualquiera de las amenazas y desafíos propios de un mundo volátil, incierto, complejo y ambiguo, como el actual.

Parece claro, en suma, que desde el nivel nacional, europeo e internacional adquiera prioridad en las agendas políticas la lucha contra el terrorismo yihadista que opera en nuestro territorio y pone en peligro a nuestra población. Todos debemos ser conscientes de que, sin unos niveles aceptables de seguridad, la prosperidad económica y la estabilidad democrática no resultan posibles. De ahí el compromiso que las instituciones están asumiendo para planificar y coordinar las mejores respuestas posibles encaminadas a combatir tan grave amenaza, dentro y fuera de nuestras fronteras. En este sentido, debemos exigir que tales respuestas no pongan en cuestión nuestros valores y principios; entre otros motivos porque la lucha contra el Daesh sólo será eficaz si, como sociedades, no caemos en la tentación de renunciar a las garantías que ofrece nuestro sistema jurídico e institucional.

Con todo, parece claro que vencer a Daesh pasa necesariamente por conocer en profundidad sus fundamentos ideológicos y, desde ese plano, definir los términos en los que puede ser combatido y, al final, derrotado. Desde la perspectiva de Europa y los europeos, la lucha contra esta organización terrorista a la que le gusta denominarse Estado Islámico, es una prioridad política que debemos estar en disposición de entender, para poder valorar y, en su caso, enjuiciar las medidas que se adopten para hacerle frente, dentro y fuera de nuestro territorio. Para contribuir a ello, el Centro de Documentación Europea de la Universidad de La Rioja ha organizado, al amparo de un Convenio de Colaboración con el Gobierno de La Rioja, una Jornada de Estudio en la que intervendrán militares y académicos especialistas en la materia. Se trata de un foro de diálogo y reflexión que trasciende el ámbito estrictamente universitario para abrirse a la sociedad riojana en su conjunto. De esta manera, la Universidad de La Rioja no sólo contribuye a satisfacer la curiosidad intelectual del campus, sino también se convierte en un agente comprometido con la promoción de la cultura de seguridad entre los ciudadanos. Solo así la sociedad será plenamente consciente de sus amenazas, resiliente si éstas se materializan y, en todo caso, permanecerá firme en la defensa de los valores democráticos sobre los que nuestro sistema se asienta. Esta será, sin duda, nuestra victoria contra el terror.

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