ESTRECHAR LAZOS

MANUEL ALCÁNTARA

Hoy, si el desapacible tiempo político no lo impide, se cerrará un acuerdo que incluye investir al expresidente de la Asamblea Nacional Catalana, Jordi Sànchez, como president de la Generalitat. El único inconveniente es que está en la cárcel, que es lo que más le conviene a él. No deja de ser un arte eso de elaborarse un pasado a la medida de los acontecimientos, porque los días de ayer son siempre irreparables, pero varían si se ven a otra luz. Tanto Puigdemont como Esquerra saben lo que se hacen, pero sobre todo, para deshacer el equilibrio inestable en el que sobrevive el apabullado Gobierno. Tienen soluciones para resolver todos los conflictos, incluso los que crean ellos, que son los que mejor conocen. Muchos nos preguntamos cómo sería Cataluña si estuviera en manos de otros catalanes. Por más que releo a Josep Pla, que no creía en 'seny', no lo entiendo. El pacto entre Junts per Catalunya y ERC supone un reparto de poder en la Corporación de Medios Audiovisuales, que son decisivos porque la publicidad es la diosa de nuestra época y por ella se pelean TV3 y Catalunya Ràdio, mientras colea el recibimiento al Rey donde casi todo fueron lazos amarillos.

El plante de Torrent a Felipe VI va a traer cola para compensar a los que no tienen pies ni cabeza, pero hacen cada vez más ruido. Curiosamente, las empresas que aún no se han fugado siguen apostando por Barcelona a pesar de las llamadas 'interferencias'. Otros se entretienen con cosas tan urgentes como pedir la cooficialidad del bable, que es una lengua respetable, pero no es un idioma porque no tiene literatura. Son ganas de enredar mientras otros se burlan del artículo 155 y reparten lazos amarillos con gran prodigalidad, para que cada uno tenga más de un lazo por si quiere ahorcarse. En previsión, ya tienen la lengua fuera.

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