ESTELADAS ADOLESCENTES

PABLO GARCÍA-MANCHA - MIRA POR DÓNDE

Minutos antes de tomar el tren para abandonar ayer la penúltima Barcelona de los Rolling Stones, nos desayunamos en una de sus populosas plazas arremolinadas de cafeterías, viandantes y lectores de periódicos en una mañana templada y resacosa de Mick Jagger sin cantar Angy, atentado imperdonable de la banda a sus miles de fans. Café con leche, zumo de naranja y esteladas por doquier a lomos de grupos de adolescentes que habían quedado para la mani y después para la concentración, o al revés, que nunca se sabe cómo son los nuevos fenómenos revolucionarios y la suerte de mecanismos que operan en los mensajes que se deslizan del guasap al aula y viceversa, pasando descaradamente por el claustro de profesores adoctrinadores del 'process'. Chicas y chicos de apenas 15 años con las caras pintarrajeadas, señeras con estrella cubana y carteles en los que se comparaba la dictadura de Franco con las libertades contemporáneas. La consigna estaba clara: ¡Queremos democracia!, ¡queremos votar! (Eso sí, ninguno de ellos llegaba ni por asomo a la edad mínima legal). No había odio, sólo risas, bolsas de gominolas, olor a María barata y a phoskitos, pantalones cortos ellas, camisetas con un sí gigantesco y ganas de ser libres en un país que los oprime hasta límites insoportables. Son niños pero tienen perfectamente claras las cuatro verdades que les han enseñado en el cole y en la matraca de TV3. Nadie se plantea nada; hay que votar porque es un derecho humano fundamental y en España sólo se entiende la política por la vía del ordeno y mando militar de Rajoy (el gran fascista) y el Rey, al que creen hijo de Franco. La ciudad a su lado vivía en un silencio rutinario y mustio que aguardaba con inquietud los acontecimientos que están a punto de precipitarse.

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