Esperanza, protección y progreso

CUCA GAMARRA ALCALDESA DE LOGROÑO

Son muchos los principios y los valores asociados y ligados históricamente a la Virgen de la Esperanza, cuya festividad celebramos hoy. Entre todos ellos, y más allá de un sentimiento religioso tan profundamente arraigado en nuestra ciudad, la Patrona de Logroño desprende un mensaje inequívoco de protección y solidaridad. Dos palabras que perfectamente podrían quedar reducidas a un concepto tan sencillo como amplio en su significado: inclusión.

Inclusión es empleo. Es que todos y cada uno de los logroñeses puedan acceder a un trabajo que les permita mantener vivos sus sueños personales y familiares y proyectar así su propio plan de vida.

Inclusión es igualdad: Es que todos y cada uno de los logroñeses disfruten de las mismas oportunidades, que nadie se vea inmerso en un contexto de marginación por su condición personal y que todos y cada uno de nuestros vecinos se sientan miembros de una sociedad que vive en paz y en libertad, sin violencia ni confrontación.

Inclusión es poner en valor la diferencia: Es que Logroño continúe avanzando hacia una accesibilidad total y universal con independencia de las capacidades diferentes de cada uno, que todos podamos desarrollar sin frenos nuestras habilidades, que todos los colectivos y las asociaciones puedan participar en una estrategia municipal para hacer realidad ese objetivo.

Inclusión es solidaridad: Es el aprecio por el prójimo, la ayuda al débil, la protección al necesitado, y todo ello en un clima de convivencia normalizado y dominado por el diálogo.

En definitiva, cada 18 de diciembre, acudimos a renovar esos principios y esos valores de protección, esperanza y solidaridad que desprende y extiende la Patrona de Logroño y que sin duda podríamos concretar en ese concepto de inclusión real que perseguimos todos.

Unos principios que abandera con esmero la Cofradía de la Virgen de la Esperanza desde hace más de cuatrocientos años y que lejos de rendirse ante el paso del tiempo, se ha ganado por méritos propios el respeto y el reconocimiento de toda una ciudad y de todos sus vecinos. Por eso este año me presento con humildad y devoción ante la que desde 1976 ostenta el título de Alcaldesa de Logroño, para solicitar protección y esperanza para todos y cada uno de los logroñeses.

Para que cada paso que demos esté iluminado con la luz que desprende tu figura, para que cada decisión cuente con el amparo de tu imagen y para que cada proyecto personal y profesional se vea acompañado de ese mensaje eterno de esperanza y de ánimo que extiendes por tu ciudad.

Virgen de la Esperanza, queremos trasladar tu recado de paz a cada rincón del mundo para que cese la sinrazón de las guerras y se entierre el dolor que genera el terror y que amenaza a Occidente pero que también sufren tantas y tantas familias de Oriente Próximo.

Cuida y protege especialmente de la inocencia de los más pequeños, para que su rostro, como el de tu hijo al que permanentemente arropas, se mantenga siempre ajeno al odio e inmerso en esos valores que como Madre de todos los logroñeses siempre nos has enseñado.

Guíanos, Patrona de Logroño, para que cada decisión que adoptemos desde una responsabilidad política, suponga un avance hacia esa inclusión real y auténtica que perseguimos.

Sabemos, Virgen de la Esperanza, que con tu ayuda y protección, ese objetivo está cada día más próximo.

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