Esperando al PNV

El Gobierno ha ido perdiendo apoyo y ayer Rajoy parecía enfrentarse a la moción de censura como una fatalidad inapelable

La moción de censura socialista contra la Presidencia de Rajoy será debatida y votada en el Congreso entre hoy y mañana en muy peculiares circunstancias, desde el momento en que si Pedro Sánchez no logra la mayoría de los diputados para verse investido, se anuncia una segunda moción de censura -de Podemos buscando la connivencia de Ciudadanos- para disolver las Cortes y convocar elecciones inmediatamente. De modo que si Rajoy consigue salvarse en la votación del viernes, podría tener que abandonar la Moncloa para que su partido vuelva a medirse en las urnas. A no ser que en ese caso el propio presidente reaccionase para ser él quien ponga fin a su mandato. Con excepción del PP y del PNV, todas las formaciones parlamentarias coinciden en que nos encontramos al final de la peripecia política de Rajoy como presidente, y en que la legislatura está agotada. Aunque esta práctica unanimidad en una oposición que ocupa la amplia mayoría de los escaños del Congreso no llegue a traducirse mañana en una opción de gobierno alternativa, en ningún caso disipará la grave situación en que se encuentra la minoría popular y Rajoy como presidente. Algo de lo que los dirigentes del PP son perfectamente conscientes, cuando en las últimas horas la arrogancia ha desaparecido de sus declaraciones. Con la salvedad de la desabrida crítica expuesta por la titular de Defensa, María Dolores de Cospedal, contra los magistrados firmantes de la sentencia de la Audiencia Nacional; y la negación de que el partido haya sido condenado, por parte de todos los responsables populares. Sería una inexplicable falta de inteligencia si hoy y mañana la soberbia del despecho acaparara las réplicas del presidente a la censura, en tanto que revelaría por adelantado la derrota en la votación de la moción, o un ánimo político totalmente alejado de la realidad. El Gobierno de Rajoy ha ido perdiendo el apoyo de investidura que pactó con Ciudadanos. Logró la aprobación de los Presupuestos de 2018 la víspera de la primera 'sentencia Gürtel', con la que todo se le vino abajo. Ayer Rajoy parecía enfrentarse a la moción de censura como si se tratara de una fatalidad irremisible. Hoy, la dirección del PNV decidirá el sentido del voto de sus parlamentarios, tras escuchar a Sánchez, y es de suponer que tras escuchar a Rajoy. El nacionalismo gobernante en Euskadi -y en coalición en Navarra- tiene la llave para abrirle la puerta de la Moncloa a Pedro Sánchez y despedir a Mariano Rajoy. Pase lo que pase, será la subasta final de la legislatura.

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