España, nuestra patria común e indivisible

España, nuestra patria común e indivisible

No permitiremos nunca que nadie pisotee la norma suprema del ordenamiento jurídico español. Si lo hiciéramos, estaríamos dinamitando nuestro futuro, el futuro de los españoles

PEDRO SANZ VICEPRESIDENTE PRIMERO DEL SENADO

Te guiarás permanentemente por la Constitución, cumpliéndola y observándola, servirás a España con humildad y consciente de tu posición institucional, y harás tuyas todas las preocupaciones y alegrías, todos los anhelos y los sentimientos de los españoles».

Estas palabras fueron dichas el pasado martes 30 de enero en la celebración de su 50 cumpleaños por Su Majestad el Rey Felipe VI a su hija y heredera Leonor. El Rey pronunciaba este discurso en el momento en el que le imponía a la futura Reina de España la más alta condecoración del reino, el Toisón de Oro.

He querido traer a esta Tribuna las palabras de S.M. el Rey Felipe VI porque me parecen no sólo un mensaje para la heredera, sino para todos y cada uno de nosotros. Creo que ahora más que nunca, como riojanos, catalanes, vascos, gallegos..., españoles todos, deberíamos hacerlas nuestras, para recordar aquello que nos hace ser un gran país: nuestra humildad, nuestros sentimientos, nuestras preocupaciones, nuestras alegrías. En resumen, los españoles todos construimos un país sin fisuras, consolidado y moderno desde el respeto entre las diferentes culturas, tradiciones y costumbres.

Un país que, como recoge nuestra Constitución, es un Estado social y democrático de derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político. En donde la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado. En donde la forma política es la monarquía parlamentaria y nuestra Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la nación española, patria común e indivisible de todos los españoles y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas.

Lo que somos como españoles, nuestras obligaciones y todos nuestros derechos dependen del máximo respeto al texto del que celebramos cuarenta años de su redacción. Gracias a nuestra Constitución de 1978 hemos conseguido llegar a ser un gran país y lo podemos y debemos decir en voz muy alta y con orgullo.

No debemos permitir que nadie pisotee la norma suprema del ordenamiento jurídico español. No permitiremos nunca que nadie la pisotee. Si lo hiciéramos estaríamos dinamitando nuestro futuro, el futuro de los españoles. Este agravio nunca lo permitirá un Gobierno del Partido Popular porque, para nuestro partido, la defensa de España está por encima de cualquier interés político electoral o personal.

Así el Gobierno que preside Mariano Rajoy, el poder ejecutivo de España, haciendo uso de los instrumentos que recoge nuestra Constitución, ha frenado en seco cualquier intento de dinamitar el futuro de España. Me refiero naturalmente a Cataluña, en donde nuestro Gobierno, tomando decisiones difíciles, duras, pero muy meditadas; medidas que incluso han podido perjudicar electoralmente al mismo Partido Popular, ha conseguido restaurar el orden legal y la Constitución por el bien de todos los catalanes, preservando sus servicios básicos, derechos y libertades.

El Gobierno está ganando la batalla e incluso aquellos que se saltaron la ley cuando organizaron el golpe de Estado, aprovechando su cargo público en el Parlamento catalán, lo han admitido claramente con los mensajes de Carles Puigdemont; «Esto se ha terminado. (...) El plan de Moncloa triunfa».

Tenemos motivos para estar más que satisfechos de nuestro Gobierno, que se guía permanentemente por la Constitución, cumpliéndola y observándola, sirviendo a España con humildad y consciente de su posición institucional, haciendo suyas todas las preocupaciones y alegrías, todos los anhelos y los sentimientos de los españoles.

El cambio de opinión se lo dejamos a lo que pregonan otros partidos que buscan un claro rédito electoral tratando de vociferar ideas improvisadas dependiendo de la dirección que corra el viento en ese instante. Alguien dijo una vez: «Cada día es una serie de conflictos entre el camino correcto y el camino fácil». El Gobierno de España, con Mariano Rajoy al frente, puede enorgullecerse de haber cogido el camino correcto, dejando el fácil para aquellos que venden humo con discursos populistas, con caras bonitas de anuncio comercial y sin un trasfondo con fundamento.

Nuestro Rey Felipe VI, símbolo de unidad y permanencia, ha demostrado, al igual que lo hizo el Rey emérito don Juan Carlos I con el golpe de estado de 1981, el valor fundamental e imprescindible de la Corona en momentos límites, ejerciendo con más que notable eficacia su labor de jefe de Estado para defender nuestra Constitución y, con ello, a nuestro país y a todos los españoles.

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