ESCUPIR AL CIELO

JORGE ALACID

Algún día, no debe descartarse que los manuales de Politología dediquen un capítulo, o una nota a pie de página, que ayude a entender la estrategia seguida por Ciudadanos en torno al Presupuesto de La Rioja 2018. Aunque sea algo marciana, al menos la táctica seguida en el Ayuntamiento está dotada de alguna pauta: el primer año, Ciudadanos vota en contra, al siguiente se abstiene y en este último ejercicio apoya al Gobierno local. Por el contrario, la confusión domina al grupo naranja en el Parlamento, donde se limita a hacer lo que mejor sabe: bailar la yenka presupuestaria. Izquierda, derecha, adelante, detrás... Etcétera.

Pero ocurre que el barullo habitual ha ingresado esta semana en los dominios de Kafka. Al escritor checo le hubiera hecho feliz anotar, con su celebrada prosa forense, las idas y venidas de Ciudadanos. Que primero prometieron no apoyar (nunca: jamás de los jamases) al Gobierno hasta que pusiera negro sobre blanco el grado de ejecución del actual Presupuesto, que el grupo que lidera (al cierre de esta edición) Diego Ubis consideraba mejorable. A los diez minutos olvidó semejante proclama para interpretar el papel de novio despechado: mientras no dejaba de amenazar con la ruptura de las negociaciones, tampoco dejaba de ingresar siempre que podía por las puertas del Palacete para ejecutar lo contrario de lo anunciado.

Jugar al despiste se llama la figura. Que Ubis ejecuta con tal habilidad que ha alcanzado la cumbre: tiene incluso despistados a los suyos. De paso, también al Gobierno. Donde nadie entiende nada, salvo que el resultado de semejante enloquecida carrera hacia no se sabe dónde culmine con lo de siempre: con Ciudadanos apoyando el Presupuesto como aquel que no quiere la cosa. Rizando el rizo, esta semana, Ciudadanos ha dejado su silla vacía en cada comparecencia de cada consejero para defender su cuota del Presupuesto. Lo cual equivale a escupir al cielo: algún día caerá sobre sí y sobre sus escaños las consecuencias de esta política delirante. Es igual. Ciudadanos fía su suerte a cuanto haga Albert Rivera a otra escala mientras en La Rioja juega a lo que juega. Quién sabe. La única certeza es que semejante baile de máscaras acabará donde suele: con la abstención naranja, un nuevo Presupuesto aprobado y la ciudadanía preguntándose si la nueva política era esto. Y con el politólogo de guardia frotándose las manos: si tenía poco con Podemos, ahora llega Ciudadanos.

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