Escasa autocrítica

Jaime Caruana, gobernador del Banco de España entre julio de 2000 y julio de 2006, compareció ayer ante la comisión parlamentaria del Congreso que investiga la crisis financiera y recibió las críticas de todos los grupos políticos, incluido el PP que le nombró, por la inacción del regulador. El gobernador actual Linde reconoció recientemente cierta falta de previsión en sus predecesores, pero Caruana negó tal apreciación, insistió en que realizó sus funciones supervisoras con intensidad e hizo todo lo que pudo hacer y atribuyó el desastre a la mala gestión de algunas entidades y a la perversa conjunción de la crisis financiera global con la crisis del euro, que nadie había podido prever. De hecho, Caruana insistió en que las medidas del Banco de España retrasaron la crisis un par de años. Lo cierto es que se pudo hacer más de lo que se hizo en el terreno de la supervisión pero también es innegable que las entidades financieras mejor gestionadas sobrevivieron a la crisis en tanto que otras se hundieron. Al exgobernador se le debe recriminar su falta de autocrítica, pero tiene razón en que la gestión es lo que más pesa.

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