Con entusiasmo

MAYTE CIRIZA

De repente, empecé a prestar atención al soniquete de aquella niña que estaba cantado los premios de la lotería de Navidad: «miiiiil eeeeeeeeeuros». Tarareaba la cantidad premiada desde que cogía la bola del bombo hasta que la introducía en el alambre. Al ser más pequeña, tenía que estirarse completamente del bombo a la mesa y al hacerlo alargaba la cantinela de los «miiiiiiil eeeeeeeuros», y lo hacía como si cantase el Gordo.

Cómo será la cosa, que un miembro de la organización se le acercó en una pausa para indicarle que aflojase, que cantase el premio «más cortito, más cortito». Pero ella siguió haciéndolo igual, con un entusiasmo indescriptible, y con el apoyo del público asistente en el Palacio Real, que coreaba cada bola como si fuera el Premio Gordo de la Lotería. La gente estaba tan entregada que al salir la despidieron al grito de «tú sí que vales, tú sí que vales», en referencia al programa-concurso de jóvenes promesas de la televisión.

Esta ha sido una de las anécdotas de la Navidad este año. La niña, Aya Ben Hamdouch, conquistó no solo al público con su contagioso entusiasmo, sino a todos los espectadores que al momento inundaron las redes sociales con mensajes apoyando a esta niña. Y es que valoramos cuando alguien lo da todo, cuando se entrega en lo que tiene que hacer, sea lo que sea.

Pocas cosas enganchan más que el entusiasmo. Una persona que vibra con lo que hace, que lo lleva a cabo con ganas, que tiene empuje, por modesta que sea la tarea, transmite energía y positividad. El entusiasmo tiene un gran poder seductor, te carga y te hace sentir vivo, es una fuerza irresistible.

En el trabajo, como en la vida en general, es importante el conocimiento, sin eso no se va a ningún sitio. Es también importante la habilidad, sin eso tampoco se va a ningún sitio. Pero sin actitud, lo anterior tampoco nos lleva a ningún sitio. Insisto en que el conocimiento y la habilidad son la base, de hecho no hay nada más peligroso que un inútil motivado. Pero la gente nos aprecia y valora no por nuestro conocimiento o por nuestra habilidad o experiencia, sino sobre todo por nuestra actitud.

Que la actitud de esta niña que conquistó Internet nos acompañe en este año recién estrenado. Esta niña que cantaba los premios de mil euros como si fuera lo mejor que le había pasado en la vida. En este año 2018 que acaba de empezar, ante las dificultades, que las habrá; ante los problemas, que los habrá; ante las adversidades, que las habrá; que no nos falten la pasión, la alegría ni el entusiasmo.

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