Elecciones de todos

Mañana se vota la posibilidad de que Cataluña recupere el autogobierno sin intervenciones, siempre de acuerdo a la Ley

La campaña para las elecciones autonómicas en Cataluña, convocadas en virtud de la aplicación del 155, ha llegado al 'día de reflexión' sin que se vislumbren cambios de actitud política en el independentismo, cuando ese era también el objeto del restablecimiento de la Ley. El pulso de los últimos días entre Puigdemont y Junqueras será motivo de alegría para sus adversarios. Pero lo crucial es que no rebaja sino que, por el contrario, contribuye a elevar el tono secesionista, en tanto que el expresidente y el exvicepresidente de la Generalitat enconan la disputa por la autenticidad. La recta final de la campaña ha asemejado un 'todos contra todos' entre las siete formaciones con aspiraciones reales que pone muy difícil la gobernación de Cataluña, incluso aunque las urnas hagan variar el panorama general. Mañana las catalanas y los catalanes votarán según sus respectivas preferencias, sin dejarse llevar por cálculos políticos o especulaciones relativas a alianzas futuras. Votarán por afinidad o por descarte; con una gran motivación o por sentirse obligados a expresar lo que piensan a través de una papeleta. Lo excepcional de las elecciones es que las haya convocado el presidente del Gobierno de España. Por lo demás son unos comicios en los que se eligen a quienes ocuparán los escaños de la Cámara autonómica; que a su vez designarán a la persona que encarne la institución de la Presidencia de la Generalitat, también como máxima autoridad del Estado en Cataluña. No se trata de un plebiscito, ni para confirmar la consulta independentista del 1 de octubre, ni para conceder a Puigdemont una posición de ventaja que no se gane en las urnas y en el nuevo Parlamento. Mañana los catalanes se mostrarán plurales; tanto que nadie podrá simplificar el sentido de ese voto colectivo. Quienes salgan vencedores tampoco podrán hacerlo en términos tan absolutos como para acabar dictando una política que ningunee a los demás. Mañana la gente depositará su voto, con la esperanza compartida de que los nuevos electos no les aboquen otra vez a las urnas. Lo que el escrutinio electoral no consiga cambiar deberán cambiarlo los grupos parlamentarios resultantes del 21-D, en pos de una legislatura gobernable en base a acuerdos de diverso alcance. Mañana no se vota a favor o en contra del 155, conviene recordarlo. Se vota la posibilidad de que Cataluña recupere el autogobierno sin intervenciones, siempre de acuerdo a la Ley.

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