Sin efectivos

La lucha contra el fraude fiscal, que es anómalamente elevado en nuestro país según todos los indicadores, no sólo es conveniente por razones recaudatorias, sino también para fortalecer la democracia al dotarla de mayor equidad, al ser cada vez más justo el reparto de cargas sobre los contribuyentes. Según la última memoria publicada, la plantilla de la Agencia Tributaria se ha reducido un 9% desde 2008 al pasar de 27.951 trabajadores ese año a 25.429 en 2015. Es decir, 2.522 efectivos menos, a consecuencia de la tasa de reposición cero impuesta a toda la administración. Además, al no haberse cubierto las vacantes de los jubilados con nuevos funcionarios, la edad media se ha incrementado de forma significativa. El mensaje que se lanza a la sociedad con estos recortes es negativo, y la promesa de Montoro de crear 2.100 plazas en los próximos dos años puede quedarse corta antes de empezar a formalizarse.

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